Buena Vida
Mirella Cesa habla de su buena fortuna
Por Ivonne Lago M. lagoi@granasa.com.ec A la cantante Mirella Cesa se la podría definir con una sola palabra: auténtica. Desde que saltó a las tarimas ecuatorianas con su canción El amor es, ella llamó la atención no solo por su indumentaria (tejidos y bordados ecuatorianos), sino por llevar en ambas muñecas coloridas pulseras confeccionadas en madera, lana, tagua y nylon. A esa identidad netamente nacional le agregó algo más: su inseparable charango, el que aprendió a tocar con dos maestros. Tras casi una década de recorrer varios países llevando su música de estilo único, el andipop, en el que se funden los sonidos andinos de las quenas y zampoñas, Cesa ha logrado cantar junto a grandes artistas internacionales. Su nombre suena y es requerida en los eventos que lleven el nombre de Ecuador, porque ella es parte de nuestra identidad alrededor del mundo. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que lanzaste tu primer disco El amor es? Ya son nueve años y medio desde que arrancamos con El amor es. Hace poco sacaste tu nueva producción, La buena fortuna, ¿qué trae de nuevo este disco? Tiene diez temas, cinco de ellos La buena fortuna, El nido, Llenarte de amor, Somos y Ay Dios, son producidos por Motiff, y un remix De a besos con el artista 7iete. Todos son letra y música de Mirella Cesa con los productores. ¿Sigues con el estilo andipop? Seguimos con el mismo estilo y en el caso de este disco experimentamos con lo urbano y sonidos electrónicos dentro de esta onda que está ahora, eso sí siempre manteniendo la raíz y la fusión con la que me di a conocer desde el primer día, junto a instrumentos como el charango, la quena y la zampoña. Tuviste la oportunidad de abrirle el show a un grande como Elton John, ¿hubo alguna palanca que te ayudó? Abrimos el show de Elton John en el 2012 y te cuento por qué. Después de ocho meses de salir en Ecuador con mi propuesta musical en el 2007, empezamos a hacer una gestión de promoción en Panamá. En ese país mi carrera sale casi que a la par que acá y cuando se da esta oportunidad con Elton John es porque estábamos trabajando el disco con los Gaytanes. Ellos pusieron a consideración mi propuesta. Hubo otras, pero algo les tiene que haber gustado. Siento que la palanca fue que habíamos hecho promoción en ese país -Panamá- en el cual había estado tres veces, una de ellas fue en la teletón y la gente me había visto. ¿Cuál es el país donde mejor te ha ido con tus canciones? En Panamá he ido a hacer shows como Mirella, y he tenido una gran respuesta del público. Ahí fue donde conocí a 7iete, gracias a un empresario. De Colombia, te podría decir que en Barranquilla y Cartagena pegó la canción Darte mi amor y ahora suena otra en esa zona costera. Hace 5 días llegué de Venezuela, ahí el tema A besos está entrando muy bien en el ranking de HTV en el puesto 7 con el vídeo. En Venezuela ese canal es importante. Pero primero es Ecuador, donde mi música pega, ese es mi estandarte, mi pilar, mi casa. ¿Sientes que el ecuatoriano te quiere? Sí, creo que hay un cariño súper chévere. La gente me conoce como soy, nunca he tenido poses, soy un ser humano como cualquier otro que cuenta sus historias a través de sus canciones. Y eso hace que la gente se sienta identificada. Con mucho orgullo cuando voy a estos otros países la gente se sorprende cuando va a las redes sociales y ve que tengo 300 mil seguidores. El cariño del público es el mejor aval que puede tener un artista. Tienes ‘pinta’ de aniñada. Bueno pues... si vas a Manabí, allá también tienen ojos claros, son coloradas como yo (risas). Siento que la gente se identifica conmigo porque la humildad está ante todo. ¿Te consideras humilde? Siento que soy como soy. ¿No se te ha subido el humo de la fama a la cabeza? No sé pues, dime tú, no tengo ni asistente, ni guardaespaldas. Me gusta ser independiente. Vengo de una familia que tiene como cabeza una mujer súper trabajadora que vino de abajo. ¿Me hablas de tu mamá o de tu hermana Paola, quien es una reconocida diseñadora? Primero mi mami, y luego mi hermana. Gracias a la mujer que hemos tenido de ejemplo, creo que todos sus hijos hemos sido el reflejo de lo que ha proyectado con su esfuerzo y trabajo. Ella no tuvo nada y gracias a Dios me pudo comprar lo que le pedía. Siempre ha sido una madre generosa, que nos enseñó el valor que tienen las cosas. Nos crió con valores y más que nada enseñándonos que los seres humanos somos exactamente iguales. Me siento como cualquier persona que sale a trabajar, a luchar, con la diferencia de que mi trabajo es el canto, aunque no fue respaldado por mi familia. ¿Tu familia nunca te apoyó en tu sueño de ser cantante? Nunca. Pero ahora me respetan. ¿Cómo se enteró tu mamá de que querías ser artista y cuál fue su reacción? A los 17 años le dije que quería ser cantante, pero me dijo que solo podría ser mi hobbie. Cuando me fui a estudiar arquitectura a Miami empecé a grabar demos. Ya tenía súper claro que quería seguir en la música. Hice solo los cursos preuniversitarios y en ese ínterin comencé a reunirme con gente de la música para poder armar mis maquetas. Mi mamá fue a visitarme a los 8 meses y le puse en el carro un demo. Ella estaba con mi hermana. Cuando oyeron los coros se escuchaba clarito mi voz, se sorprendieron y ahí les dije que quería entrar a la U y hacer la carrera de música, pero ella no quiso apoyarme, quería que el canto sea secundario. Igual te saliste con la tuya. Con la profesora empezamos a armar las cosas, conseguimos un inversionista para mi primer disco y no le quedó más a mi familia que aceptarlo. Mi familia me respalda en lo emocional, me respeta, pero no se vincula para nada en mi carrera. Al menos escuchan tus canciones. Sí, claro, y se sienten orgullosos, incluso me piden que firme autógrafos para otras personas. Ya hay como ese respeto, uno se gana las cosas con trabajo, esfuerzo, ganas, y eso la gente lo nota.
Por Ivonne Lago M.
lagoi@granasa.com.ec
A la cantante Mirella Cesa se la podría definir con una sola palabra: auténtica. Desde que saltó a las tarimas ecuatorianas con su canción El amor es, ella llamó la atención no solo por su indumentaria (tejidos y bordados ecuatorianos), sino por llevar en ambas muñecas coloridas pulseras confeccionadas en madera, lana, tagua y nylon.
A esa identidad netamente nacional le agregó algo más: su inseparable charango, el que aprendió a tocar con dos maestros. Tras casi una década de recorrer varios países llevando su música de estilo único, el andipop, en el que se funden los sonidos andinos de las quenas y zampoñas, Cesa ha logrado cantar junto a grandes artistas internacionales. Su nombre suena y es requerida en los eventos que lleven el nombre de Ecuador, porque ella es parte de nuestra identidad alrededor del mundo.