Buena Vida
Hay gente que prefiere ver porno antes que tener sexo real
Un paso más allá del sexo convencional.
El acceso a la Internet, que cada vez es menos limitado, ha redefinido a lo largo de su existencia algunos conceptos. Y mucho más en cuanto a comportamientos relacionados al placer sexual, o más concretamente al porno. Difícil era imaginar que el ‘sexo’ y la ‘pornografía’, directamente relacionados entre sí, se iban a tener que enfrentar algún día. Aunque no se los puede separar por completo, parece que sí es posible desobedecer algunos principios básicos. Como por ejemplo, si se piensa en una relación sexual entre dos personas (mínimo), ¿qué sucede cuando uno de los dos decide reemplazar al otro por una computadora?
Un grupo de expertos afirman que esta nueva conducta sexual es más común de lo que se pensaba y la han denominado ‘pornosexualidad’
La pornosexualidad es un fenómeno moderno que manifiesta que la vida sexual del individuo está asociada únicamente a la pornografía. De esta manera excluye la posibilidad de tener una relación sexual con una persona de carne y hueso. Y en casos más severos, el pornosexual encuentra en la web el único modo en que puede excitarse. Se crea una especie de costumbre a ‘tenerlo todo a pedir de boca’; es posible escoger desde el color de cabello y la nacionalidad hasta donde y cuando hacerlo. Se experimenta un grado de control absoluto que normalmente no se posee cuando se trata de un encuentro sexual convencional.
El porno en la vida real es como usar un medicamento que adormece el deseo de tener intimidad o tener cualquier conexión profunda con alguien más. Si se excede el uso de la pornografía, se puede sesgar el equilibrio y volver insensible el cuerpo y el cerebro, indica la Medical Daily en su sitio web. Y claro, para las personas que han crecido consumiendo contenidos en la Internet (pornografía) sin haber experimentado una relación sexual auténtica fuera de un dispositivo electrónico, se les hará mucho más sencillo relacionarse con un vídeo en un equipo que un ser humano real.
Según un estudio llevado a cabo por investigadores alemanes y publicado en la revista JAMA Psychiatry. se explica cómo el cerebro inundado de material pornográfico es comparado a menudo con el de un drogadicto o alcohólico, puesto que mientras más se consume, más se necesita.
Por otro lado, María Gracia León Moscoso, la psicóloga clínica de alto rendimiento, afirma que el individuo reacciona en virtud de sus propios miedos e inseguridades “puede que estas personas se sientan más cómodas al no tener que estar expuestas a la mirada del otro”. También asegura que la pornosexualidad podría deberse a una especie de aislamiento y una escasa capacidad de integración. Sin embargo, no cree que deba considerarse precisamente una “orientación sexual” ya que “no se habla de un placer con alguien de otro o del mismo género” agregó la psicóloga para la redacción de este medio.
Aunque mucha gente no reconoce que consume pornografía, un estudio publicado por la BBC, revela que el “14% de las búsquedas y 4% de los sitios de la web están dedicados al sexo”. Otro ejemplo es Pornhub, que en el año 2016 tuvo 23 mil millones de visitas; esto es 729 personas por segundo, o 64 millones al día, según su “2016 Year Review”. En 1991 antes del nacimiento de la Internet comercial solo había 90 revistas porno en todo los Estados Unidos; los resultados no son poca cosa al compararlos con los 2,5 millones sitios de sexo gratis que actualmente se encuentra en la web.
Medical Daily citó a Marcus Jackson, pornosexual autodeclarado., que escribió en su blog: “If I had to choose to have one or the other for the rest of my life, I would choose porn over real sex any day” (si tuviera que escoger el un o el otro por el resto de mi vida, escogería el porno por encima del sexo real). Jackson indica que el porno le ha enseñado a no necesitar a nadie más que a él mismo. Lo cual sugiere que la pornosexualidad inclina a posibles conductas narcisistas.