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Diario Extra Ecuador

Buena Vida

Tradición de fe en Loja reconocida como Patrimonio Cultural

El viacrucis viviente que realizan en el sector El Valle tiene más de 80 años de historia. Participantes se preparan durante tres meses

Durante meses, los participantes han ensayado para representar la pasión de Cristo.

Durante meses, los participantes han ensayado para representar la pasión de Cristo.FREDDY INGA

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En el sector de El Valle, en la ciudad de Loja, la fe se manifiesta con pasos firmes y devoción silenciosa. Este año, el tradicional viacrucis viviente adquiere una relevancia histórica, tras haber sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial, un reconocimiento que honra más de 80 años de historia.

La representación se desarrollará la noche de este viernes 3 de abril de 2026, en un ambiente marcado por el respeto y la reflexión.

Durante tres meses, los participantes se han preparado para asumir los roles de la pasión de Cristo. No se trata de una simple puesta en escena, sino de un ejercicio espiritual que involucra a 60 actores principales y más de 250 ciudadanos, entre músicos y voluntarios.

El trayecto, que abarca entre ocho y diez kilómetros, recorre varios sectores de la ciudad hasta retornar a El Valle, donde se escenifica la crucifixión.

Representación, compromiso comunitario

El coordinador escénico, José Gómez, explicó que cada estación busca situar al espectador en el juicio, condena y camino al calvario de Jesús. Señaló que esta representación es una de las más grandes del país y que el nuevo estatus patrimonial refuerza el compromiso de la comunidad por preservar la identidad de este evento.

El motor de los participantes es la fe personal. Josué Puyaguari, quien representa a Jesucristo por segundo año consecutivo, asumió el papel en cumplimiento de una promesa. Para él, cada paso es una forma de agradecer y recordar el sacrificio de Cristo más allá de la representación física.

Asimismo, la permanencia de esta tradición se refleja en historias como la de Eduardo Aguay, quien ha participado en distintos roles durante 20 años.

Su testimonio destaca cómo el viacrucis fortalece la espiritualidad de los involucrados. Por ello hace un llamado a las nuevas generaciones para que se integren y eviten que la tradición se pierda con el tiempo.

El viacrucis de El Valle se mantiene como una expresión viva de religiosidad popular. Un acto de memoria que une a los creyentes y ofrece a los visitantes un espacio profundo para la reflexión.

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