La transición de pareja a familia puede ser todo un desafío
Dejar de ser dos y pasar a ser tres cambia radicalmente la vida de la pareja y podría incluso distanciarlos si no se toman medidas

Para evitar que la relación de pareja se vea afectada es necesario que se trabaje día a día el sentido de la responsabilidad.
Es un cambio radical de 180 grados. Muchos dicen que convertirse en padres es una de las experiencias más maravillosas del mundo, trae amor exponencial, ternura, te lleva a dar lo mejor de ti. Sin embargo, las noches en vela, el ritmo frenético del día a día y los cuidados del pequeño alteran hasta a los más enamorados y compenetrados.
A dormir juntitos, pero de repente
En las primeras semanas, la pareja asume un nuevo rol familiar y las prioridades cambian. Hay un nuevo integrante que necesita todas las atenciones 24/7. Los cuidados y protección que asume en mayor medida es la madre, quien se vuelca de forma natural en el recién nacido. Este cambio en el hogar puede crear un cierto distanciamiento de la pareja, que pasa a un segundo plano.
La psicóloga Jennifer Carranza dice al respecto que hay que dejar a un lado el papel de ‘superwoman’, ya que pedir ayuda no es malo y se puede delegar en la pareja. "El cansancio, el baile de hormonas y la nueva responsabilidad hacen que la mujer necesite cuidado, apoyo, comprensión y afecto. Es una etapa especialmente sensible para la mujer que ante el mínimo desajuste puede explotar cual bomba atómica con quien se le ponga delante", comenta Carranza.
Esta situación, si no es bien llevada por la pareja, puede provocar un distanciamiento entre ambos.