Deportes
¡Blanco entristeció!
Carlos Anchundia, Portoviejo
Ismael Blanco aceptaba todas las fotos que le pedían. Reía a cada paso, abrazaba a los niños que corrían detrás suyo para pedirle un autógrafo o simplemente tocarlo.
Pero por dentro, el goleador argentino sentía tristeza. Simulaba estar feliz, pero no era así. Luego de mostrar una sonrisa en cada foto, corrió al bus que lo esperaba para llevarlo a descansar al hotel, donde estaba el resto del equipo.
Sin embargo, antes de poner el pie en el estribo del carro, se desahogó contándole a Extra su verdad.
Reveló que ver a los damnificados en el albergue de Portoviejo trajo a su mente recuerdos de una catástrofe que vivió en su natal Argentina hace mucho tiempo.