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Diario Extra Ecuador

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Sueña con la medalla de oro olímpico

Tras hacer historia en el Mundial de Boxeo, el tricolor piensa ya en el oro de los Juegos Olímpicos. Al regresar a Ecuador, pasó unas horas con EXTRA, y habló con Jefferson Pérez, su ídolo y ejemplo.

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Entró con todo, primero con la mano derecha, luego la izquierda. Cuando estaba dominada, le dio un mordisco a la presa de pollo, de esos que no puede dar cuando está peleando. Carlos Andrés Mina es el mejor boxeador del país y el único que ha ganado medalla de bronce en un Mundial en los 81 kilos.

Tras 15 horas de viaje, entre escalas y esperas, EXTRA acompañó al campeón en su primera comida, la cual literalmente devoró. “Creo que en este momento soy mejor comiendo que boxeando. Pero estoy seguro de que soy medalla de oro a la hora de comer”, dijo con buen humor este joven de 24 años, que sueña con darle a Ecuador la segunda medalla olímpica.

Pide la clave del wifi y las notificaciones de las redes sociales son abundantes. “Nosotros somos pesos pesados a la hora de comer. No sé qué pasó, pero ya no hay presas, creo que habrá que pedir unas más”, dice con humor.

Por las redes sociales, Jefferson Pérez se da cuenta de que estamos con Mina y el contacto telefónico es inmediato.

“Dios y mi madre saben que quiero ser como vos. Quiero darle una medalla a este país. A los dos nos ha costado mucho sacrificio. No te olvides que quiero ser como vos Jefferson, eres mi ejemplo”, apostilla al primer contacto. Luego agrega que es un gran regalo de EXTRA haber podido hablar con el número 1 del deporte.

Los bocadillos pasaron a segundo plano. Es hora de hablar del sueño que tiene este ecuatoriano, quien hizo historia en un mundial de box y trajo la medalla de bronce.

Del bronce al oro hay poco.

Para mí, la que viene es la medalla de oro. La Cruz (su verdugo en el Mundial) sabe que le gané, pero así son los jueces. Sin embargo, esto es un oro para mí. Es para todos los ecuatorianos.

Once años de carrera y primera medalla en un mundial.

Comencé muy joven con el box. Este premio se lo dedico al país, a mi madre y mis entrenadores Carlos Vásquez, Segundo Chango, Pedro Pablo, a la concentración de Pichincha, al Ministerio del Deporte y a todos los que me dieron la mano en el camino. A mis amigos y la gente que me quiere.

¿Soñaste con la medalla?

La de bronce, no. Trabajé para la de medalla de oro. Estaba para ganarle, pero pasó algo y los jueces se la dieron al cubano. Prometo que se vienen mejores cosas. Sueño con el oro en los Juegos Olímpicos del 2020.

Has vivido un año de locura deportiva, desde el diploma olímpico a esta medalla.

Es bueno, pero insisto en que solo pienso en los Juegos Olímpicos de Tokio. Quiero la medalla de oro, es mi meta, es lo que todos los días me hace levantarme con ganas mejorar. Con la ayuda de Dios vamos a llegar.

Dices que algo pasó con los jueces. ¿A qué te refieres?

Sí, hice tres combates en el Mundial, fueron duros y hasta vencí a un campeón olímpico. Pero La Cruz (le ganó en semifinales) es el favorito de AIBA (Asociación Internacional de Boxeo Aficionado) y tiene muchas preferencias. Hice una gran pelea, me siento ganador, pero los jueces dijeron lo contrario. Habrá que bajar a alguien que está sentado en la gran silla.

¿Qué te molestó?

En el segundo round lo partí. La Cruz botaba sangre y el juez lo protegía, nunca lo mandó al médico y me agarraba mucho. Ellos sabían que si a él lo mandaban al médico, la pelea era mía.

Aun así, una medalla en un Mundial es cosa grande.

Esta medalla es de bronce, pero para mí es de oro y me siento feliz, aunque sabía que iba a traerla, aunque cuando estás contra el favorito de la organización todo es diferente.

Transmites mucha confianza.

Lo digo con toda la humildad, soy el responsable que Ecuador brille en los próximos Juegos Olímpicos. Sé que tengo que estar concentrado, trabajando todos los días y con el apoyo de todos seguro que vamos a conseguir el objetivo.

Tu madre fue clave, con mensajes de motivación, ¿no?

Son una maravilla, es una madre que dio todo por mí. Ella no puede escribir directo al teléfono, entonces le dicta a mis hermanos pequeños y me los envían. Me inyectan mucha emoción y ganas de devorarme el mundo. Me escribía antes de cada pelea, unas tres horas antes. Se lo quiero decir públicamente: Te amo y gracias por todo el apoyo.

¿De quién te acuerdas ahora?

De todo mi país, de mi familia. De quienes me dieron la mano cuando vendía caramelos en los carros. Le doy gracias a Dios que pude inscribir mi nombre en los mundiales, eso es algo mágico. Pero no termina aquí.

¿Qué se viene?

Los Juegos Bolivarianos y esperar los demás eventos. Y entrenar todos los días.

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