Deportivo Cuenca - Santos: Por eso te quiero Cuenca
Los Leones salieron a salvo y ganadores. Un corner-gol del ‘alcalde’ Mancinelli recordó al Cuenca setentero. La tensión por Neymar llegó a la capital azuaya

Lucas Mancinelli marcó el gol del triunfo del Deportivo Cuenca sobre el Santos.
Tras casi nueve horas de autobús y 406 kilómetros desde Quito, siguiendo la ruta de la Sierra central, en Cuenca dan las 08:00 de una mañana nublada y llovida.
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El terminal terrestre con su movimiento regular, en los kiosquitos hay de todo; los ricos sanduchitos de queso con mortadela y el EXTRA, que se vende como pan caliente.
La vecina de las golosinas dice que esperaban más visitantes. “Parece que eso de que ya no vino el Neymar desanimó a muchos”, apunta. Y recuerda un objetivo: entregar, al delegado de comunicación del Santos Fútbol Club, un ejemplar de “Enmanuel Neymar, el Ariete de la Selva”; mi novela en honor a Ney y los gladiadores de la redonda.
Un día redondo, como el balón. El comunicador santista Tiago Maestre recibió el libro, como una cálida sorpresa. “Bien, el efecto Neymar llega a las alturas”, dijo. Al tanto, el Cuenca, hoy bajo la sabiduría de Jorge Célico, se cargó al Santos.

Tiago Maestre, antes del partido, contento con su Enmanuel Neymar.
El gobernador azuayo dispuso jornada única al sector público y 13 mil almas casi saturan el histórico Alejandro Serrano Aguilar. Tras 80 años de su apertura, este bisabuelo de cemento -remodelado en 1970- tiene una cancha impecable y su pinta de toda la vida: no oculta sus años, es austero y estrechito.
Esta tarde, la historia de local alienta a Célico y sus cracks. En 1975 y 76, los Leones Rojos fueron vicecampeones, con Liga de Quito y El Nacional. En los 2000, derrotaron a referentes de América como Estudiantes de la Plata, 1-0; Corinthians, 2-1 y al mismísimo Boca Juniors, 3-1.
Honrando los setenta
Santos FC: un desafío de lujo. Hasta los alargues, la hinchada de la vieja escuela liderada por don Humberto Pesántez, el hombre de la legendaria bocina cuencana, a sus casi 80 años, alterna con treintañeros de cánticos, banderazos y diestra levantada.
Uno de los referentes, José María Gatti, con 78 campeonatos cumplidos, presenció el juego. El argentino fue de la camada de Liciardi, Pachaco Castañeda, Pájaro Villagra, Chino Aguirre, Murciélago Klinger, Clavo Caicedo, Hugo Barrera; entre otros históricos.
Esta tarde de luz tenue, como en el año 2000 en que saltó a la grada, la barra de la Crónica Roja bravea desde la general. A un costado de la tribuna, un puñado de torcedores santistas grita como puede.
Aquí nadie se esconde

Los hinchas de los Leones Rojos llegaron en buen número al estadio cuencano.
El partido es intenso, minuto a minuto. Santos no salió a esconderse y, sumando un rapidísimo juego de conjunto y destellos individuales, pudo marcar.
El Cuenca, ñeque y paciencia, contuvo ese lúcido ímpetu y logró colarse entre el orden defensivo rival: ni bien se acercaron a los 35 metros, ahí esperaban dos líneas de cuatro.
A los 49 minutos, Bontempo estrelló bombazo en el larguero. Al 58, Santos cedió un tiro de esquina. El ‘Alcalde’ Mancinelli le pegó con su diestra, ceñido a puerta. El arquero Brazao acudió con tal mala fortuna que terminó cometiendo su autogol.
El resto del desafío fue buen juego, ida y vuelta y explosión. Y en esas llegó el último pitazo del juez.
Neymar en el ojo del pez
En los palcos de prensa, retumba la voz de Felipe Camargo, rapidísimo y apasionado narrador brasileño de ‘Olho no Peixe’, el único medio visitante que llegó al partido.
Como millones de brasileños, él no es ajeno a la polémica posibilidad de que, en el venidero Mundial, Neymar Silva no sea parte de los pentacampeones.

Felipe Camargo, narrador brasileño de El ojo del pez.
Camargo es radical: Neymar debe estar en la lista de los 26 convocados. En su divertido portuñol, apuntó argumentos y estadística. “Asistencias, goles, pases gol; él solo es más que Vinicius y Raphinha. Está para jugar 20 o 30 minutos. Una vez que Ancelotti lea el partido, debe acudir a Ney, que en segundos puede inventar un gol”.
Su defensa pasa por lo que Neymar irradia en camerino. “Cualquiera, incluso los poco reconocidos jovencitos que está llamando, será tocado por el espíritu combativo y letal sorpresa de su juego. En una selección, una leyenda, su sola presencia, suma diferencia”, dijo, antes de iniciar su cadencioso y potente relato. “Va porque va”, gritó al final.