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En La Bahía se gritan goles y ofertas

Faltaban 15 minutos para comenzar el cotejo entre la selección chilena y la Tri. Los estrechos pasillos de La Bahía lucían desérticos. El comercio no había sido el mejor durante el 6 de octubre.

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Faltaban 15 minutos para comenzar el cotejo entre la selección chilena y la Tri. Los estrechos pasillos de La Bahía lucían desérticos. El comercio no había sido el mejor durante el 6 de octubre. A pocos minutos de empezar el partido, un cliente y un vendedor regateban el valor de una camisa de la Selección. A pesar de la alta temperatura que caía sobre Guayaquil, la gente comenzaba a ralearse en grupos de tres, de cinco, de siete... todo por apoyar a la Tri.

En sitios como la calle Olmedo, propietarios de locales de electrodomésticos sintonizaban el partido en sus pantallas planas. Unos sentados y otros de pie no dejaban de llamar a la clientela “venga, amiga pase”, mientras alentaban a la Selección entre sus frases vendedoras.

En otros locales fueron suficientes dos bancos de madera para sostener la pantalla y ver a los 11 tricolores. Entre compañeros de trabajo analizaban la jugada y conversaban las posibles fallas. Comerciantes como Andrés Loor mostraban optimismo de los cambios realizados por director técnico, Gustavo Quinteros.

Los vendedores informales se informaban de cuando en cuando cómo iba la Tri, sin dejar de entretenerse por el cotejo y ofrecían las frutas del momento: mango y ciruela curtida. Otros, por el contrario, apostaban al calor y gritaban: “calma la sed, lleva tu agua”, “jugo de coco”, “limonada helada”.

De pronto silbidos, aplausos y gritos de gol salieron de los pasajes, un gol de Antonio Valencia provocaría la alegría a la hinchada al minuto 17 del primer tiempo.

Las expectativas subían en los asistentes de La Bahía. Nadie se imaginaba que a cercanos minutos el segundo gol llegaría. Cristhian Ramírez al minuto 21 marcaba el tanto que le devolvería a la confianza a la Tri.

Gritos de “Ecuador, Ecuador, Ecuador” y sonidos de golpes en puertas metálicas se escuchaban a pocas cuadras. La gente quería más anotaciones. El primer tiempo terminó y los asistentes se levantaban de las veredas que habían escogido como palco para volver a sus locales que habían dejado encargados o cerrados.

Daniel Alava, propietario de un local de zapato, junto a sus amigos, compartieron con EXTRA una foto del buen sabor que había dejado el primer tiempo del encuentro deportivo.

El segundo intervalo arrancó y más gente se sumaba a los grupos emocionada. Una señora que tenía su local de zapatos se acercó a los hinchas espontáneos que miraban con atención el partido. Mientras alzaba sus brazos decía: “Vamos por el tercero”.

Una acción llegó en la primera jugada del segundo tiempo. La ubicación exacta del balón por el Toño Valencia, hizo posible que Felipao anotará el tercer tanto.

El bicolor chileno parecía no poder con la determinación de la Tri y la multitud tricolor apostaba a más goles. Rostros de incertidumbre y sonrisas de optimismo se mezclaban entre los espectadores de La Bahía.

El arbitro pitó el final del partido y la gente manifestaba su alegría en medio de chiflídos y aplausos. La Tri había ganado tres a cero a Chile y el pasaje comercial la había apoyado.