Deportes
Emociones y rivalidad en la fase interdivisional de la Liga Nacional de Ecuavóley
La LNE implementó cruces entre las cuatro divisiones, logrando partidos atractivos y un más alto nivel competitivo. En tres semanas se vivirán los playoffs.

El primer semestre del año dejará al campeón del torneo apertura de la LNE.
La Liga Nacional de Ecuavóley va dejando emocionantes partidos en plena fase interdivisional. A diferencia de su primera edición el año pasado, en este 2026 se incluyó una segunda etapa antes de los cuartos de final, con encuentros en los que ya se cruzan las cuatro divisiones. Seis partidos más, de los cuales ya se cumplieron tres, en los que se han visto vibrantes duelos de colocadores que el publico pedía.
Tamnbién puedes leer: (A la tercera fue la vencida para Clebér Chalá en el fútbol barrial)
El nivel creció y puso en problemas a los favoritos, a excepción de Machala Mineros, de Fúsil (Marcos Tenorio), que mantiene su invicto con diez victorias, siendo el líder de la división sur. Pero a los finalistas del año pasado, por ejemplo, la nueva modalidad les ha costado más. Tsáchilas, con Rubén ´La Bestia´ Valencia perdió dos partidos al hilo y Astilleros, el campeón, también ya tuvo un tropiezo, ante Quito Granaderos.
A tres semanas para que se definan los clasificados, hay grupos en los que se vivirán disputas intensas, pues las tablas han quedado muy ajustadas, sobre todo en la Sierra, con la división norte y centro, donde no hay equipos que se hayan despegado hacía arriba.
Tecnología
LNE 2026 inicia temporada con 225 partidos y presencia en 14 provincias
Contenido Patrocinado

Sultanes, de Latacunga, lucha su clasificación en la división centro.
En la división norte venía imparable Granaderos, pero perdió sus últimos dos partidos ante Loja Escuderos y Cuenca Sacros. Mientras que el otro fuerte del grupo, Santo Domingo Tsáchilas, también cayó dos semanas seguidas, frente a Manta Caciques y Latacunga Sultanes. Eso acabó favoreciendo a Ibarra Norteños, que quedó a solo un punto de ambos tras vencer a Ambato Diablos el último sábado.
La situación es parecida en la división centro, donde Riobamba Hieleros es líder con seis triunfos, pero la distancia es de apenas dos victorias con Latacunga Sultanes y Tena Jaguares, que igualan con cuatro. Solo Diablos se ha quedado sin opciones, con apenas un triunfo.
Las matemáticas también están pendientes en la división sur, donde Mineros ya está clasificado, pero Sacros y Escuderos, con cuatro victorias cada uno, todavía esperan algún tropiezo por parte de Piñas Dorados, el otro favorito del grupo con Robert Ordóñez como colocador y que tiene seis triunfos al momento.
En la división oeste está todo más claro, con el campeón Astilleros liderando al haber sumado su séptimo triunfo y Toreros segundo, a pesar de perder en la ultima fecha. Allí, la distancia con Caciques es de tres triunfos, y de cinco con Guayaquil Piratas, ya sin opciones.
Moquillo, el más joven entre los colocadores favoritos
A esta altura, el torneo ha ido perfilando a sus equipos favoritos, en un deporte en el que los colocadores son los grandes protagonistas, pues las jugadas definitivas dependen de la calidad de los hombres que juegan esa posición. Por eso, se sigue imponiendo la experiencia con Marcos ´Fusil´ Tenorio, Robert Ordoñez y el mismo Ruben ´La Bestia´ Valencia.
Pero entre esos colocadores han ido surgiendo figuras más jóvenes en los últimos años, como Brinca Brinca (Daniel Loaiza), campeón vigente con Astilleros, Español o Stinky (Daniel Pendolema), de Granaderos. Sin embargo uno de los que mayor proyección presenta por su juventud, con 23 años, es Moquillo (Jefferson Muñoz), de Toreros, quien encarna el impacto de la profesionalización del ecuavóley.

El joven ´Moquillo´, de Babahoyo Toreros, es uno de los colocadores con mayor proyección.
"Este deporte lo aprendí junto a algunos amigos de mi pueblito, Pedro Vélez Morán. Me llevaban a jugar desde mis quince años, me acuerdo que le quitaba plata a mi mamá para ir a jugar un partidito de cinco o diez dólares", recuerda charlando con EXTRA.
Su 1,93 de estatura hizo que desde el principio lo ubicaran como colocador, algo que no es usual, pues se suele empezar en el puesto de servidor. Pero poco a poco forjó buena técnica y empezó a ser reconocido en su provincia en partidos de exhibición donde lo contrataban.
El apodo le quedó por herencia, pues su padre también jugó y lo bautizaron ´Moquillo´ por una frase que él mismo utilizaba: "Saca, saca, que yo soy moquillo de vaca". La decía para presionar el saque rival, haciendo alusión a que de todas formas se impondría con su juego que podía ser ´letal´ como la enfermedad bovina que mencionaba.
Moquillo acabó la secundaria en Babahoyo y después empezó a trabajar para ayudar en su hogar. El ecuavóley le dejaba algunos dólares, pero su principal ingreso lo conseguía como jornalero, trabajando en agricultura. Desde el año anterior su vida dio un giro con la posibilidad de un sueldo fijo en la Liga Nacional de Ecuavóley y hoy se dedica netamente a entrenar y competir.
Para más contenido, ¡SUSCRÍBETE A EXTRA!