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¡Las lágrimas de la cenicienta!

Patxo de la Rica, Guayaquil
Corría el minuto 93 de partido, y Haití rozó el gol. Un mal remate, desviado a la derecha del arco, acabó con las esperanzas haitianas de sumar un punto histórico ante Perú. El rematador fue la estrella de la Cenicienta del torneo, un desconocido Kervens Belfort que en ese momento iba a ser mundialmente conocido.
Él hubiese querido que se le recordara como el goleador que consiguió un punto heroico para la selección más humilde del torneo, pero las imágenes que dieron la vuelta al mundo fueron las del joven delantero de 24 años llorando desconsolado tras errar su remate.
Se tumbó, mordió la hierba, y lloró. Solo. Nada ni nadie iba a poder explicarle cómo no pudo entrar ese balón en el arco.
La imagen muestra lo que significa para esta selección competir en el máximo nivel ante combinados como Brasil, Perú, o el propio Ecuador. Y más aún, lo que un gol cambiaría la vida de un atacante como él. Después de sufrir en su propia piel la dureza de una tragedia como el terremoto que afectó a Haití hace seis años, llevándose a cientos de miles de personas.