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Zuko Carrasco demuestra que nada es imposible

Se convirtió en el primer deportista con discapacidad física en ascender el volcán Cayambe. Y completó su reto descendiendo en parapente.

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El Zuko Carrasco demostró su fortaleza en el exigente ascenso al Cayambe mediante cuerdas.CORTESÍA

Sebastián Carrasco ha demostrado que las barreras están para ser superadas. Primero lo hizo al ascender en 2019 al Kilimanjaro, en África, utilizando una bicicleta de mano, y ahora al llegar a la cumbre del volcán Cayambe, siendo el primer deportista con discapacidad física en conseguirlo.

El Zuko realizó en tres días esta nueva hazaña de llegar a los 5.790 metros de altura. Para ello contó con la ayuda de 15 montañistas con los que había compartido varias aventuras antes del accidente que lo dejó con un daño cervical que no le permite mover sus piernas.

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“Me ha costado mucho asimilar todo lo que sucedió. Tuve tanta suerte de contar con gente maravillosa, se dieron las condiciones climáticas soñadas. Fueron tres días de fuertes emociones y en la cumbre compartimos esas lágrimas de alegría”, detalló el paratleta.

Resaltó que este nuevo logro es un ejemplo de la hermandad que existe en el montañismo y que no solo fue una hazaña deportiva. “Esto significa mucho más que ascender una montaña. Es un perfecto ejemplo de lo que se puede alcanzar trabajando en equipo, que una persona con discapacidad llegue más allá de una cumbre”.

UN DURO TRAYECTO

Sebastián manifestó que el día señalado para la conquista de la cumbre del Cayambe tuvo problemas con el clima. “Pasé frío como nunca. Llevaba puestas cuatro chompas de pluma, nunca había usado tanta ropa en mi vida. Pero estas incomodidades se quedan atrás cuando estás con amigos cumpliendo este sueño”, señaló.

Su ascenso lo realizó en un trineo elaborado por su amigo Jack Bermeo, que contó con llantas para la primera parte de tierra y que luego fueron desmontadas para las zonas de nieve.

Y para completar su felicidad efectuó el descenso en parapente, una disciplina que la aprendió el año anterior.

“No hay una persona que suba a un nevado como lo hice. Y peor que haya volado a esa altura en un parapente”, afirmó orgulloso Carrasco, quien ahora espera poder coronar el volcán Cotopaxi y después llevar a cabo una travesía por los Himalayas con la meta de llegar al campo base de las montañas, que superan los ocho mil metros de altura.