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Diario Extra Ecuador

Ecuador sale del toque de queda antes de Semana Santa: ¿alcanza para reactivar la economía?

El fin de las restricciones abre expectativas en turismo, pero bares y discotecas reportan pérdidas del 100 %. El feriado será clave para medir la recuperación.

El sector turístico está listo para recibir a los visitantes en las playas.

El sector turístico está listo para recibir a los visitantes en las playas.Archivo

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Ecuador vuelve a moverse. Tras semanas de toque de queda y cierres anticipados, el país recupera horas… justo antes de Semana Santa. Pero la gran duda está en el aire: ¿este feriado alcanzará para recuperar lo perdido?

La respuesta, por ahora, es desigual.

Noches apagadas, caja vacía

En ciudades como Guayaquil, la noche prácticamente desapareció. Bares y discotecas bajaron sus persianas antes de las 22:00 y con eso se fueron también sus ingresos. Las pérdidas fueron duras: entre el 70 % y el 100 %.

“Lo perdido no se recupera”, repiten desde el sector nocturno. Y no es exageración. Arriendos, servicios y sueldos siguieron corriendo, incluso cuando los locales estaban cerrados en Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo.

Para muchos, abrir ya no era opción. “Hubo negocios que optaron por lo más drástico: no abrir. La lógica era simple y dolorosa a la vez. Con menos horas de operación y los mismos costos fijos como arriendo, servicios, personal, trabajar significaba perder”, explicó Enrique Barreiro, presidente de la Asociación de Propietarios de Establecimientos Nocturnos.

Feriado con esperanza y cautela

Desde el turismo, el ánimo cambia. Aquí sí hay expectativa.

En 2025, Semana Santa dejó 60 millones de dólares, superando los 39 millones de 2024, según el Ministerio de Producción. Este año, la apuesta sube.

“Este año, la apuesta es mayor: se proyecta alcanzar entre 70 y 80 millones, impulsados por una posible mayor movilidad”, señaló Holbach Muñetón, presidente de la Federación Nacional de Cámaras Provinciales de Turismo.

El sector hotelero ya se alista con promociones, paquetes y descuentos, además del IVA reducido al 8 %.

“Las expectativas son grandes”, resumió Mauricio Letort, de la Federación Hotelera del Ecuador.

Sin seguridad, no hay viaje

Pero no todo depende de las ganas de salir. La confianza será clave. Por eso, el sector turístico ha mantenido diálogos con el Gobierno para reforzar la seguridad en carreteras y destinos.

La lógica es clara: si la gente no se siente segura, no viaja.

Un feriado diferente

No todos ven el panorama con optimismo. Semana Santa no es Carnaval. Aquí no manda la fiesta, sino la tradición. Procesiones, actos religiosos y recogimiento marcan la agenda, especialmente en Quito. Eso cambia todo.

El Viernes Santo, por ejemplo, suele ser un día flojo para el comercio. Y eso ya está en los cálculos.

No todos pierden igual

El impacto del toque de queda tampoco fue uniforme.

Algunos sectores reportaron caídas leves, de hasta el 10 %, e incluso estabilidad en actividades como la comida rápida. Pero otros, como el entretenimiento nocturno, prácticamente se quedaron en cero. La recuperación, entonces, tampoco será pareja.

La apuesta: jueves, sábado y domingo

El feriado ofrece una oportunidad, pero limitada. No todos los días pesan igual. El movimiento se concentrará en jueves, sábado y domingo, mientras que el viernes seguirá siendo lento. Ahí está la esperanza de una leve reactivación.

El dinero se mueve... pero se redistribuye 

En ciudades grandes como Guayaquil, el panorama es distinto. Muchos negocios ya anticipan menos movimiento, no porque falte dinero, sino porque la gente se va. Playas y destinos de la Sierra captan ese flujo.

El consumo no crece: se mueve de lugar.

Un respiro, no una solución

Al final, hay algo claro: este feriado no salvará a nadie. Podrá ayudar, sí. Dar algo de oxígeno. Pero no compensará semanas de pérdidas.

Ecuador sale del toque de queda, pero no de la crisis. La economía sigue fragmentada: unos sectores logran levantarse, otros apenas resisten.

Eso sí, hay un pequeño impulso: los restaurantes esperan mejores días, sobre todo porque muchas familias mantienen la tradición de ir a misa y luego salir a comer.

Semana Santa llega como una pausa necesaria. Un respiro… pero todavía lejos de una recuperación real.

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