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Diario Extra Ecuador

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Alegría en San Mateo: Familiares de pescadores cuentan los días para tenerlos de vuelta

Allegados de los pescadores rescatados en el océano se alistan para el retorno de sus seres amados. Piensan hasta en el plato que prepararán

Antonia Baque y María Villacreses esperan que sus familiares regresen pronto.

Antonia Baque y María Villacreses esperan que sus familiares regresen pronto.ALEJANDRO GILER

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“Ay, papito, me alegro de que estés bien. Estaba angustiada al pensar que no te volvería a escuchar ni ver. Ahora mi corazón rebosa de felicidad, espero que regreses pronto”, le expresó María Villacreses a su hijo, Junior Alvia, en el primer contacto telefónico que logró tras días de incertidumbre.

Sus palabras, cargadas de alivio y amor, resumen el sentir de una madre que pasó de la desesperación a la esperanza en cuestión de minutos. Si bien María ya sabía que su hijo estaba con vida, fue esa llamada la que le devolvió la calma que había perdido en los días anteriores.

Ahora en su casa, en San Mateo, provincia de Manabí, María imagina cómo recibir a su vástago. Lo hará como mejor sabe: con cariño y un plato caliente. Tiene claro que le preparará un viche de pescado, su comida favorita. Porque más allá de la distancia y los días difíciles, hay algo que permanece intacto: el amor de hogar.

Ginger Quiroz sostiene un retrato de su hijo Jesús David.

Ginger Quiroz sostiene un retrato de su hijo Jesús David.ALEJANDRO GILER

Una llamada le devolvió la vida

Alegría similar se vive en la casa de Guadalupe Mero Reyes. Ella también recibió, desde El Salvador, una llamada que le devolvió la vida. Ella es esposa de Leonel Pilay Barahona, uno de los pescadores que resultaron con quemaduras en la emergencia.

Con la voz entrecortada, cuenta que Leonel le dijo que está bien, que recibe atención médica en el hospital de La Unión, en El Salvador, donde le tratan una quemadura en su brazo izquierdo.

Aunque la noticia le trajo alivio, la distancia no deja de pesar. “Quisiera estar allá, poder cuidarlo yo misma”, confiesa mientras agarra su retrato.

La hija también sintió la ausencia del padre. Durante los días de incertidumbre, la niña preguntaba constantemente por él. Veía sus fotografías en redes sociales y, una y otra vez, preguntaba por qué no llegaba. Guadalupe recuerda que, en medio de la frustración y tristeza, muchas veces no encontraba palabras para explicarle lo que ocurría. Solo le quedaba orar y aferrarse a la esperanza.

Para ella, lo sucedido tiene una explicación clara: la fe. “Siempre tenía un pálpito en mi corazón que me decía que él estaba vivo. Sentía algo como que él me decía que necesitaba ayuda, no me lo podía decir, pero eso me hacía creer que sí estaba vivo”, relata.

Finalmente recibió esa llamada telefónica y todo cambió. “Fue una emoción tan grande que la verdad no puedo describir”, dice.

Guadalupe Mero espera por su esposo.

Guadalupe Mero espera por su esposo.ALEJANDRO GILER

Una prueba más

Otra vivienda en San Mateo donde se mezcla la angustia y esperanza es la de Celso Magallán. Su esposa, Antonia Baque, también lo espera con ansias.

No es la primera vez que la familia Magallán atraviesa situaciones similares. En dos ocasiones anteriores, Celso fue víctima de robos en altamar y tuvo que enfrentar duras peripecias tras ataques de piratas. Por eso, esta nueva oportunidad de vida se asume como un milagro.

Ginger Quiroz, mamá de Jesús David Castro Quiroz, otro de los pescadores que permanecen en El Salvador, se aferró a lo que hoy considera un milagro. Por eso, no duda en agradecer profundamente a la Marina de El Salvador por haberlo rescatado tras varios días en el mar. Ella ya pudo comunicarse con su hijo y, desde entonces, vive con la ilusión de tenerlo pronto de regreso.

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