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Diario Extra Ecuador

TUNGURAHUA

Así se protege el agua en Tungurahua: comunidad resguarda 407 hectáreas de páramo

En Calamaca, comuneros dejaron prácticas tradicionales para cuidar el páramo que abastece de agua a Ambato. Han consolidado un modelo referente en la provincia

Las 407 hectáreas son monitoreadas constantemente para evitar incendios y conservar las fuentes hídricas.

Las 407 hectáreas son monitoreadas constantemente para evitar incendios y conservar las fuentes hídricas.Yadira Illescas

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En lo alto de Tungurahua, donde el frío cala los huesos y la neblina cubre la montaña, una comunidad decidió cambiar su historia para proteger el agua.

En Santa Ana de Calamaca, parroquia San Fernando, 407 hectáreas de páramo se han convertido en un bastión de vida gracias al compromiso de sus habitantes.

Este proceso no nació de la noche a la mañana. Lo que empezó con 17 socios fundadores hoy reúne a 32 comuneros organizados, quienes entendieron que el futuro de sus familias depende directamente de la conservación de este ecosistema. Con el respaldo del Gobierno Provincial de Tungurahua, han consolidado un modelo comunitario que ya es referente en la provincia.

Las decisiones han sido firmes. A través de un Plan de Manejo de Páramos, se prohibió el cambio de uso de suelo, la ganadería, la cacería y otras actividades que antes eran parte de la vida cotidiana, contó Jaime Castro, de San Pedro de Calama,

El objetivo es mantener intacta la capacidad del páramo para captar y distribuir agua en cantidad y calidad.

“Antes veíamos al páramo como tierra para trabajar, ahora sabemos que es nuestra fuente de vida”, comenta Castro, reflejando el cambio de mentalidad que hoy sostiene este proyecto.

El impacto de estas acciones no se queda en la comunidad. El agua que nace en este territorio desciende hacia zonas pobladas, beneficiando directamente a miles de familias, especialmente en Ambato, donde el acceso al recurso hídrico se vuelve cada vez más crítico.

Dejar el pasado para asegurar el futuro

El cambio implicó sacrificios. Muchos comuneros tuvieron que abandonar la ganadería, una actividad que durante años representó su sustento económico. Sin embargo, el acompañamiento técnico y los incentivos han permitido abrir nuevas alternativas productivas sostenibles.

“Al inicio fue difícil, pero ahora entendemos que estamos haciendo lo correcto para nuestros hijos”, señala otro integrante de la asociación, quien participa activamente en las mingas comunitarias.

Estas mingas son el corazón del proyecto. A través de ellas, los comuneros realizan mantenimiento del páramo, controlan las fuentes de agua y fortalecen la unión comunitaria. Además, cuentan con el apoyo de una promotora local y una microempresa ambiental que refuerzan el trabajo en territorio.

Entre las acciones más importantes está la implementación de líneas cortafuego en la frontera agrícola, que se mantienen de forma mensual para prevenir incendios forestales. También se realiza un monitoreo constante de los caudales, asegurando que el agua siga fluyendo para quienes dependen de ella.

“Santa Ana de Calamaca no solo protege su territorio, sino que deja un mensaje que cuidar el páramo es cuidar la vida. Un ejemplo de que, cuando la comunidad y las instituciones trabajan juntas, el futuro puede cambiar”, resaltó Manuel Caizabanda, prefecto de Tungurahua.

Comuneros de Santa Ana de Calamaca realizan mingas para proteger el páramo y garantizar el agua para Ambato.

Comuneros de Santa Ana de Calamaca realizan mingas para proteger el páramo y garantizar el agua para Ambato.Yadira Illescas

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