Celular oculto y perfumes en una faja: descubren intento de ingreso ilegal en cárcel de Loja
Un control interno en el Centro de Privación de Libertad de Loja terminó con la aprehensión de un agente penitenciario y una persona privada de libertad

El procedimiento se ejecutó en el filtro de control del centro penitenciario, donde se activaron los protocolos tras detectar los objetos prohibidos.
El silencio habitual del área de control del Centro de Privación de Libertad de Loja se quebró cuando un procedimiento de rutina reveló algo más que una simple revisión corporal. Lo que parecía un retorno ordinario tras una atención médica terminó convirtiéndose en un nuevo episodio que sacude la seguridad del recinto carcelario.
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La persona privada de libertad había salido del centro bajo custodia de un agente de seguridad penitenciaria para recibir atención en una casa de salud.
Horas después, ambos regresaron e ingresaron al filtro número uno, como lo establecen los protocolos internos. En cumplimiento de la orden de servicio activada ante la crisis penitenciaria, el personal encargado ejecutó un registro minucioso, sin excepciones.
Durante la inspección corporal, los uniformados detectaron que la interna portaba una faja de ajuste color beige.
Al revisarla, descubrieron varios artículos ocultos en su interior: un teléfono celular marca Soyes, modelo XS15; adaptadores; cables tipo C; un conector USB; y cinco frascos de perfume. Cada objeto estaba cuidadosamente acomodado, intentando pasar desapercibido entre las prendas.

Celular, cables y frascos de perfume fueron hallados ocultos en una faja corporal durante el registro de ingreso al CPL Loja.
El hallazgo encendió de inmediato las alertas. En los centros de privación de libertad, un teléfono móvil no es un simple aparato electrónico: puede convertirse en una herramienta para coordinar acciones ilícitas desde el interior. Por ello, la reacción fue inmediata. Se informó a los mandos de la Unidad de Contingencia Penitenciaria y se notificó al ECU 911, dejando constancia formal en el libro de control institucional.
Por disposición fiscal, tanto el agente penitenciario que custodiaba la salida médica como la persona privada de libertad fueron aprehendidos y puestos a órdenes de la autoridad competente, mientras los indicios fueron ingresados a la Policía Judicial bajo estricta cadena de custodia.
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El caso abre nuevamente interrogantes sobre los riesgos latentes en los traslados médicos y los controles internos en los centros carcelarios. Aunque el procedimiento evitó que los objetos ingresaran a los pabellones, la investigación deberá determinar responsabilidades y establecer si se trató de un hecho aislado o de una práctica que amenaza la seguridad penitenciaria en Loja.