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Diario Extra Ecuador

TUNGURAHUA

Despedida con mariachis: Joel Martínez cumplió su deseo de ser sepultado en Baños

Con mariachis, aplausos y canciones del recuerdo, dieron el último adiós al socio de la Cooperativa Baños que murió en el accidente en Riobamba.

Los mariachis acudieron al coliseo en Ulba, donde familiares y vecinos llegaron a darle el último adiós al transportista Joel Martínez.

Los mariachis acudieron al coliseo en Ulba, donde familiares y vecinos llegaron a darle el último adiós al transportista Joel Martínez.Yadira Illescas

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El Coliseo de Deportes de la parroquia Ulba se llenó de tristeza, pero también de música. Allí fue el funeral de Joel Martínez Izurieta, uno de sus hijos queridos, despedido entre aplausos, mariachis y canciones que marcaron su vida.

Joel fue una de las cinco víctimas mortales del choque entre dos buses de las cooperativas Baños y Santa, ocurrido la noche del viernes 20 de marzo, cerca de las 23:45, en la parroquia Licán, en la vía hacia Cuenca y la Costa, en Riobamba.

A sus 73 años, Joel era socio de la cooperativa y dueño del bus número 92, que ese día terminó impactando de frente con otra unidad. Según contaron sus familiares, minutos antes del accidente, su hijo —quien también se llama Joel— conducía el vehículo, pero le  habría pedido a su padre que tomara el volante porque tenía sueño.

El estruendo lo despertó. Tenía golpes en el rostro, pero el dolor físico pasó a segundo plano cuando vio a su padre atrapado entre los fierros. No pudo hacer nada.

De la cooperativa Baños, Joel fue la única víctima mortal. Las otras cuatro personas fallecidas pertenecían a la cooperativa Santa, entre ellas el conductor, oriundo de Pinguilí, en Mocha, también en Tungurahua.

Su deseo de quedarse en su tierra

Joel Martínez era oriundo de Ulba, padre de cinco hijos y amante de la música. Por eso, su despedida estuvo acompañada de mariachis y también de canciones que interpretó su primo de 14 años, Gregory Valencia, en medio del llanto de los presentes.

Sus restos permanecieron en el coliseo de la parroquia, donde familiares, vecinos y compañeros de trabajo llegaron para darle el último adiós.

Sus allegados recordaron que, en 1999, durante la erupción del volcán Tungurahua, Joel tuvo que abandonar Baños de Agua Santa como muchos otros habitantes, pero nunca dejó del todo su tierra.

En vida, había comentado a su familia que su mayor deseo era descansar en su “Pedacito de Cielo”, como conocen a Baños de Agua Santa. Y así fue.

La tarde del domingo 22 de marzo, luego de una misa en la Basílica, su cuerpo fue trasladado hasta el cementerio del cantón, donde finalmente fue sepultado, rodeado de aplausos, música y el cariño de quienes lo conocieron.

Tras la misa en la Basílica de Baños, sus restos fueron llevados al cementerio, cumpliendo su último deseo.

Tras la misa en la Basílica de Baños, sus restos fueron llevados al cementerio, cumpliendo su último deseo.Yadira Illescas

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