Ecuador
Dramas por lluvias en Ecuador: Familias sacan lodo de sus viviendas y otros cierran negocios
En una comunidad de Rioverde tienen jornadas de limpieza en sus casas. En el cantón Daule, la inundación paralizó actividades

Con maquinarias municipales despejan las vías.
El fuerte temporal que azota al cantón Rioverde, en la provincia de Esmeraldas, dejó tras de sí un paisaje de lodo, angustia y resistencia. En la comunidad de El Alto, varias familias aún luchan por recuperar lo poco que quedó en pie después de que aguas desbordadas desde la montaña entrara a sus casas.
Entre el ruido de las palas y el olor húmedo de la tierra removida, emergen las voces de quienes, con cansancio y esperanza, narran cómo sobreviven a esta tragedia derivada de las intensas lluvias, el 4 de marzo.
María Quiñónez, madre de tres hijos, cuenta que la corriente entró con tal fuerza y apenas tuvo tiempo de sacar a los niños. “Todo quedó lleno de lodo. Ahora dormimos sobre unas tablas, para no sentir la humedad”, relata.
La familia se alimenta gracias a la solidaridad de vecinos que comparten arroz y café. “No hay mucho, pero nos alcanza para aguantar. Lo más duro es ver a mis hijos con frío en la noche”, dice mientras limpia con un balde lo que antes era su sala.

Los moradores sacan con baldes el lodo que ingresó a sus casas.
A sus 67 años, Ernesto Guerrero recuerda que nunca había visto un invierno tan cruel. Su vivienda quedó con gran cantidad de barro que se acumuló hasta casi un metro de alto. “Lo primero que hice fue levantar una cocina improvisada con bloques y leña seca. Ahí preparo sopas para mí y para los vecinos que vienen a ayudar”, comenta.
El anciano duerme en una hamaca colgada bajo un techo de zinc, porque las habitaciones aún están inhabitables. “El lodo no se va fácil, hay que raspar las paredes. Pero no me rindo, porque esta es mi tierra”, afirma con voz firme, mientras bomberos pasan ofreciendo apoyo.
Rosa Angulo, joven madre de dos pequeños, describe la noche como interminable. “Los niños lloraban porque no entendían por qué su cuarto estaba lleno de barro. Para calmarlos, les canto y les abrazo fuerte, aunque yo también tengo miedo”, confiesa.
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“Dormimos en un rincón seco, sobre cartones. No es cómodo, pero al menos estamos juntos”, dice. Su mirada refleja la angustia de no saber cuándo podrán volver a la normalidad.
Mientras las maquinarias municipales despejan las vías y el alcalde Joffre Quintero supervisa los trabajos de limpieza, la comunidad se sostiene en la solidaridad. La fuerza de quienes resisten demuestra que, incluso en medio de la tragedia, la esperanza se mantiene viva.

Así lucían las calles de la parroquia El Laurel.
Inundación en parroquia de Daule
Este jueves 5 de marzo, el desbordamiento del río Pula inundó gran parte de la parroquia El Laurel, del cantón Daule, provincia del Guayas. El agua ingresó a casas, farmacias, centros comerciales y restaurantes, y muchos de ellos paralizaron sus actividades.
Rocío Morán, propietaria de un restaurante, mencionó que por la gran cantidad de agua acumulada en su local se le dañaron los electrodomésticos y los víveres que tenía para preparar almuerzos y meriendas.
“He perdido más de mil dólares en todo lo que tenía en mi negocio, que en la madrugada quedó bajo el agua. Por eso, una decena de negocios hemos cerrado hasta que pase la temporada invernal”, indicó la comerciante de 60 años.
El presidente del Gobierno Parroquial de El Laurel, Manuel Avilés León, confirmó a EXTRA que el 80 % de la población está anegada. “Hasta el momento, 700 familias están afectadas. Los lugares más críticos de la cabecera parroquial son los sectores cuatro y ocho".