TUNGURAHUA
Qué halló la Policía en la casa donde asesinaron a dos personas: hasta un altar de la santa muerte
Padre adoptivo e hijo fueron asesinados en Huachi Totoras, sur de Ambato. Policía encontró marihuana y un altar de la santa muerte.

En Huachi Totoras aún no salen del susto, tras el terror vivido por el ataque armado donde dos personas murieron, entre ellos un adolescente de 14 años, ambos extranjeros.
El terror aún se siente en Huachi Totoras, al sur de Ambato. La noche del domingo 11 de enero, un ataque armado acabó con la vida de José Duarte, de 14 años, y su padre adoptivo, Darwin Vera, de 47, de nacionalidad extranjera.
Según el testimonio de un familiar, más de ocho hombres armados y encapuchados llegaron en dos vehículos, forzaron las seguridades e irrumpieron violentamente en la vivienda. “Preguntaban por droga, después intentaron llevarse a mi hermano, mi papá forcejeó con ellos y les dispararon”, relató.
(Te puede interesar: Colombia expulsó al exconcejal ecuatoriano Miguel Morocho: es buscado por tentativa de homicidio)
Cuando los delincuentes huyeron, el adolescente fue sacado aún herido de la casa, pero murió en la vía porque no logró ser trasladado a tiempo. Ningún vehículo quiso llevarlo a una casa de salud, aseguraron los allegados. Su padre adoptivo falleció dentro del inmueble, ante la mirada impotente del resto de la familia.
Dos heridos y una investigación en curso
En el hecho también resultaron heridos un ciudadano colombiano y otro venezolano. Uno fue trasladado al Hospital Regional de Ambato, donde se activó el Código Plata por seguridad.
La Policía dentro de las investigaciones, halló una funda con sustancia vegetal verdosa, al parecer marihuana. Además, el teniente coronel Roberto Gavilánez, jefe subrogante de la Subzona Tungurahua, informó que dentro del domicilio se encontró un altar de la Santa Muerte, por lo que no se descarta que el caso esté ligado a presuntas actividades ilícitas.
Guayaquil
Crimen en el Guasmo de Guayaquil: atacantes se movilizaban en una tricimoto
Miguel Párraga
Los familiares rechazan esa versión. Aseguran que las víctimas se ganaban la vida vendiendo caramelos en los buses y que llevaban apenas dos semanas viviendo en el sector. Entre el dolor y la impotencia, solo piden justicia.