Joven de 20 años fue asesinado en una discoteca de La Concordia
La Concordia vive una ola de violencia: cuatro homicidios en menos de dos meses estremecen al cantón y generan temor ciudadano

Agentes policiales resguardan el exterior de la licorería Bravito en La Concordia tras un operativo nocturno relacionado con hechos violentos recientes.
La madrugada del domingo 11 de enero de 2026, la Zona Rosa de La Concordia se convirtió en escenario de un nuevo hecho sangriento. Dos hombres a bordo de una motocicleta irrumpieron en una discoteca y dispararon contra David Vélez Campos, joven de 20 años, quien fue trasladado de urgencia al Subcentro de Salud del cantón, donde se confirmó su fallecimiento. El ataque, ejecutado con precisión, dejó atónitos a los clientes del local, que vivieron minutos de pánico y desesperación.
El crimen de Vélez Campos se suma a una cadena de hechos violentos que han marcado la vida cotidiana de los habitantes de La Concordia. La reiteración de ataques armados en espacios públicos y barrios residenciales ha generado un clima de miedo, donde la población se siente cada vez más vulnerable frente a la expansión de la violencia.
Las autoridades locales han reconocido la dificultad de contener estos episodios, que se repiten con frecuencia alarmante. La Concordia, cantón de Santo Domingo de los Tsáchilas, se ha convertido en un punto crítico dentro del mapa de inseguridad nacional, con cifras de homicidios que superan los registros de años anteriores.

Policías patrullan y resguardan la Zona Rosa de La Concordia tras el asesinato de un joven en una discoteca.
Una cadena de crímenes que golpea al cantón
El 21 de diciembre de 2025, apenas tres semanas antes del asesinato en la discoteca, Gilbert Loza, conocido como “Colorado”, fue atacado en el barrio Los Ángeles. El vendedor informal de gelatinas perdió la vida en un hecho que estremeció al cantón, pues se convirtió en la octava víctima registrada en un solo fin de semana. Su muerte reflejó la crudeza de un fenómeno que no distingue edades ni ocupaciones.
Tres días después, el 24 de diciembre, otro ataque al estilo sicariato se produjo en la vía principal de La Concordia. Un hombre que se movilizaba en motocicleta fue interceptado y abatido a tiros, quedando tendido junto a su vehículo. El crimen, perpetrado en plena mañana y a la vista de transeúntes, reforzó la percepción de que la violencia se ha normalizado en espacios públicos.
La madrugada del 23 de noviembre, Carlos Benigno Sacón Zambrano, de 36 años, recién llegado de Rumanía para pasar vacaciones con su familia, fue alcanzado por una bala en la avenida Simón Plata Torres. El ataque iba dirigido a otro hombre, pero Sacón terminó siendo la víctima fatal. Su muerte, ocurrida a escasos metros de la Zona Rosa, anticipó la tragedia que días después se repetiría con el joven Vélez Campos.
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