Un joven de 20 años fue asesinado a tiros en La Unión de Quinindé
Anderson Bravo, joven de 20 años, fue asesinado a tiros en La Unión, Quinindé. Con este caso ya suman seis muertes violentas en 2026.

Vista de la calle principal de la parroquia La Unión, en Quinindé, donde el comercio y el tránsito reflejan la dinámica cotidiana de la comunidad.
La tarde de este jueves 5 de febrero de 2026 se registró un nuevo episodio de violencia en la parroquia La Unión, cantón Quinindé, provincia de Esmeraldas. En la vía a Cucaracha, un joven identificado como Anderson Bravo Santana, de aproximadamente 20 años de edad, fue asesinado a tiros. Su cuerpo fue hallado a un costado de la carretera, junto a la motocicleta en la que aparentemente se movilizaba al momento del ataque.
De acuerdo con información preliminar, el cadáver presentaba varios impactos de arma de fuego. En el lugar también se encontró un panfleto con mensajes amenazantes, lo que refuerza las sospechas de que el crimen estaría vinculado a grupos delictivos que operan en la zona. La Policía Nacional acudió de inmediato al sitio, acordonó el área y levantó los primeros indicios para iniciar las investigaciones.
Minutos después, familiares de la víctima llegaron para reconocer el cuerpo. Entre escenas de dolor y consternación, los allegados retiraron el cadáver, sumándose al luto que ya embarga a varias familias de la parroquia. Este hecho incrementa la preocupación ciudadana, pues se suma a una serie de muertes violentas que han marcado el inicio del año en la jurisdicción.

Policías realizan un operativo de control en el cantón Quinindé, ante la oleada de violencia que afecta a la comunidad.
Seis muertes violentas en lo que va del 2026
Con este caso, ya son seis las muertes violentas contabilizadas en la parroquia La Unión durante el 2026. La cifra refleja un incremento alarmante en los niveles de inseguridad y mantiene a los habitantes en constante zozobra. La comunidad denuncia que la falta de control y presencia efectiva del Estado ha permitido que la violencia se expanda y cobre la vida de jóvenes de manera recurrente.
El ataque contra Anderson Bravo Santana se convierte en un nuevo símbolo del temor que atraviesa la población. Los vecinos aseguran que la inseguridad se ha vuelto parte de la cotidianidad y que los patrullajes policiales resultan insuficientes para frenar la ola delictiva. La exigencia de respuestas concretas y acciones urgentes por parte de las autoridades se hace cada vez más fuerte.
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