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Diario Extra Ecuador

Therian en Ecuador: la historia de los chicos que se sienten lobos, gatos y linces

El término therian dejó de ser desconocido en Ecuador. Cada vez más adolescentes se identifican con animales y forman comunidades digitales

Identificarse con un animal (ya sea doméstico o salvaje), ponerse una máscara, salir con ella al parque e imitarlo: ellos son los ‘therians’.

Identificarse con un animal (ya sea doméstico o salvaje), ponerse una máscara, salir con ella al parque e imitarlo: ellos son los ‘therians’.CORTESÍA.

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Una máscara de lobo sostiene la mirada frente a la cámara. Un adolescente corre imitando el andar de dicho animal dentro de su cuarto, mientras graba un video para TikTok.

(Te puede interesar: Therians, la curiosa práctica de vestirse y actuar como un animal: ¿De qué se trata?)

No es un disfraz. No es cosplay. No es un juego pasajero. Es una subcultura que crece en redes sociales y que en 2026 explotó también en Ecuador: los therians, es decir niños, adolescentes y jóvenes que aseguran sentir una conexión espiritual o identitaria con un animal.

Raro para algunos. Incomprensible para otros. Pero cada vez más visible.

El término proviene del griego ‘therion’ (bestia) y se usa para describir a personas que sienten una identidad parcial o espiritual con un animal.

De invisible a viral

Hasta 2025, en Ecuador casi nadie buscaba la palabra therian. No circulaba en conversaciones digitales ni marcaba tendencia. Luego apareció en las pantallas.

Videos de TikTok comenzaron a repetirse en los celulares: niños y adolescentes saltando en parques de México y Argentina con máscaras de animales, mezclando juego, imitación y desafío. En cuestión de días, dicha palabra cruzó fronteras.

“El crecimiento fue vertical y violento a inicios de 2026”, explica José Noboa, consultor en captación digital. “En 2025 no le interesaba a nadie; ahora está en su punto máximo de efervescencia”. Lo que antes era un fenómeno de foros extranjeros ahora tiene eco local.

“Sentí una conexión”

En la parroquia Huachi Grande, en Ambato, vive Pory. Tiene 14 años y dice que se identifica con los lobos. “Sentí una conexión porque me encanta la naturaleza y los animales. Siento que todo ser vivo tiene importancia”, asegura.

Encontró la palabra therian en TikTok. Dice que descubrir que lo que sentía tiene nombre le ha dado tranquilidad. “Ahora puedo decir lo que soy”.

A más de 1.900 kilómetros, en Caracas, capital de Venezuela, que Sofía solo se atreve a describir con emoticones que representan muerte y represión, la adolescente enciende su cámara y muestra la colita negra de felpa que cuelga de su cintura.

Gray vende máscaras que representan a los animales con los que otros jóvenes se sienten vinculados.

Gray vende máscaras que representan a los animales con los que otros jóvenes se sienten vinculados.CORTESÍA.

La confeccionó con sus propias manos. Cuenta que la lleva al colegio porque, desde que la usa, sus compañeros ya no se atreven a meter las manos en su mochila. Tiene 1.200 seguidores en TikTok. Allí baila con una máscara digital de lobo, el mamífero con el que asegura haber sentido una conexión espiritual desde la infancia.

Recuerda que esa afinidad comenzó cuando su familia adoptó dos perros husky, pero tuvieron que devolverlos porque no cabían en la casa. “Desde entonces el lobo me acompaña de otra forma”. Sabe que es una adolescente, pero insiste en que esa conexión no es un juego.

Otherhearted y ‘quadrobics’

En Guayaquil, Zaiturro, de 13 años, llega del colegio y abre TikTok para intentar hacer ‘panas’. Se autopercibe como ‘otherhearted’, que define como alguien que “tiene una conexión fuerte con algún animal; puede ser espiritual, pero no significa que se identifique con el animal como los therians”.

Siente afinidad con los linces. En silencio construye su máscara y practica ‘quadrobics’, una actividad popular en estas comunidades que consiste en correr en cuatro apoyos imitando movimientos animales. Pero él no lo hace en la calle, sino en su cuarto.

“Siento esta conexión desde que tenía cuatro años y siempre pensé que era normal”, sostiene. Añade que no tiene muchos amigos en el colegio. “Estoy feliz con mis amigos de internet”. Dibuja, se entretiene con videojuegos y habla con timidez. “No soy muy fan de mi voz”.

Una comunidad que no nació ayer

Aunque parece una tendencia reciente, estas comunidades existen desde hace más de una década. En 2014, la investigadora Danielle Kirby publicó el estudio ‘Mundos alternativos: búsqueda metafísica y comunidad virtual entre los otherkin’, en el que describe a estas agrupaciones como comunidades virtuales de personas que creen ser parcial o espiritualmente no humanas. Se trata de identidades que se construyen y refuerzan en espacios digitales.

Kirby detalla además que los teriantropos son una “deidad o criatura que combina la forma o los atributos de un ser humano con los de un animal”. Hoy TikTok amplificó esa visibilidad.

Gray, mexicana, tiene 14.000 seguidores. Dice identificarse con un perro golden retriever, un gato gris, una oveja y un ornitorrinco. “Hace cuatro años empecé a identificarme con estos animales. Muchos de mis comportamientos estaban relacionados con ellos desde muy pequeña. Le di un significado a mi personalidad a través de la identidad therian”.

Gray es mexicana, está próxima a cumplir 18 años y se identifica con un perro golden retriever o con un gato.

Gray es mexicana, está próxima a cumplir 18 años y se identifica con un perro golden retriever o con un gato.CORTESÍA.

Desde pequeña maullaba cuando exigía algo, bufaba cuando se sentía mal, tenía episodios de hiperactividad y siempre ha amado el agua. En la actualidad, en sus videos aparece con máscara, jugando en la playa o bailando. Y aclara que en la vida cotidiana se comporta “con normalidad frente a la sociedad”.

 Pero no todos permanecen en esta subcultura. Milena, manabita, se unió cuando tenía siete años porque “estaba de moda”. Hoy, a los 12, ya no usa máscara ni practica ‘quadrobics’.

“Tengo 13 años, empecé en 2023, lo vi en YouTube y pensé que era ‘cool’”, explica Cenix desde Noruega, quien solo aparece con una máscara de felpa que oculta sus ojos celestes.

Origen

El término therian se popularizó en los años 90 a partir de comunidades de internet vinculadas originalmente al concepto ‘otherkin’.

Análisis

Identidad en tiempos de pantalla

Para la psicoanalista Sonia Rodríguez, la adolescencia es una etapa de alta vulnerabilidad por los cambios físicos y sociales. “Nacemos como sujetos, pero construimos nuestra identidad en relación con nuestros padres y amigos”.

Recalca que la tecnología ofrece nuevas formas de identificación y pertenencia. “Frente a familias menos presentes por la carga laboral, estos jóvenes encuentran otros mecanismos para sentirse parte de algo”.

Lorena Cuadrado, directora del UEES Mental Health Center, de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo, considera que algunos adolescentes pueden identificarse con animales ante la ausencia de figuras de referencia.

“Les da afecto y apoyo, se sienten comprendidos. Entonces, por supuesto, habrá un mayor vínculo y querrán identificarse”, analiza. Y refuerza la necesidad de que los padres mantengan una escucha activa de los intereses de sus hijos. “A veces los padres dicen que le dejan al hijo su espacio, pero tenemos que estar presentes para ellos, porque a los 13 o 14 años tienen muchas dudas sobre lo que sienten y piensan”.

Ambas especialistas coinciden en algo: más que prohibir o ridiculizar, los padres deben acompañar.

Lo que empezó como videos aislados, hoy es conversación nacional. Entre máscaras, colas de felpa y pantallas encendidas, la subcultura therian dejó de ser invisible en Ecuador. Y el interés, lejos de apagarse, sigue creciendo.

Así opinan

"Hace cuatro años empecé a identificarme con estos animales. Muchos de mis comportamientos ya estaban relacionados con ellos desde muy pequeña, y le di un significado a mi personalidad a través de mi identidad therian".Gray, mexicana de 18 años y con 12 mil seguidores en TikTok

"A veces los padres dicen que le dejan al hijo su espacio, pero tenemos que estar presentes para ellos, porque a los 13 o 14 años tienen muchas dudas sobre lo que sienten y piensan”.Lorena Cuadrado, directora del UEES Mental Health Center

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