¿Tormenta solar o calor extremo? La razón detrás del alto consumo eléctrico en Ecuador
El uso de ventiladores y aire acondicionado impulsa récord de demanda. El Gobierno plantea subsidio de hasta 180 kWh por vivienda.

Factores como el calentamiento del océano y la humedad elevan la sensación térmica y el uso de energía en varias provincias del país.
Más allá de la tormenta solar —una liberación de grandes cantidades de energía desde el Sol— de la que habló el Gobierno Nacional, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inhami) informó que el aumento del calor en la Costa de Ecuador se debe:
- A la temperatura del océano.
- Alta humedad.
- Condiciones atmosféricas estables.
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Roberto Gustavo Espinoza Mogro
Esto ha influido en que la demanda de energía eléctrica se dispare en Guayaquil (Guayas), Portoviejo (Manabí) y zonas de El Oro y Los Ríos, donde la sensación térmica llega a superar los 39 grados centígrados.
Aquello ha provocado que hogares y negocios utilicen con mayor frecuencia aires acondicionados, ventiladores y equipos de refrigeración.
El consumo eléctrico en el país ha registrado cifras récord en abril de 2026, superando los 5.300 MW, lo que representa un aumento significativo frente al promedio habitual de entre 4.200 y 4.400 MW a nivel nacional.
Ante esto, Daniel Noboa, presidente de Ecuador, dispuso una compensación de alivio económico en el consumo eléctrico para los hogares, que cubriría hasta 180 kilovatios hora por vivienda.
Sin embargo, desde el Ministerio de Ambiente y Energía (MAE) aún no se han precisado detalles clave, como la fecha de inicio del beneficio ni las localidades donde se aplicará.
¿Qué es una tormenta solar?
Es un fenómeno que se origina en el Sol cuando se liberan grandes cantidades de energía y partículas cargadas hacia el espacio. Esto ocurre cuando estas partículas alteran el campo magnético terrestre, lo que puede impactar infraestructuras sensibles.
Afectaciones en la Tierra:
- Redes eléctricas: Pueden inducir corrientes geomagnéticas (GIC) que sobrecargan transformadores y subestaciones, aumentando el riesgo de apagones, especialmente en latitudes altas.
- Comunicaciones y navegación: Generan interferencias en la propagación de radio de alta frecuencia (HF) y en sistemas GPS/GNSS, lo que afecta a la aviación y al transporte marítimo.
- Satélites: Las partículas de alta energía pueden dañar componentes electrónicos, alterar órbitas y obligar a apagar instrumentos para evitar fallas mayores.
- Salud humana: No representan un riesgo directo en la superficie terrestre gracias a la protección de la atmósfera. Sin embargo, algunos estudios sugieren efectos indirectos leves, como estrés o dolores de cabeza.
- Fenómenos atmosféricos: Pueden provocar la aparición de auroras boreales y australes en latitudes más bajas de lo habitual.
Escala de impacto
La intensidad de estas tormentas se mide con la escala de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
Va desde G1 (menor) hasta G5 (extremo). En niveles severos, pueden causar fallas tecnológicas prolongadas y afectar infraestructuras críticas.