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Diario Extra Ecuador

¿Por qué trabajan con miedo los choferes y dueños de buses urbanos en Esmeraldas?

Extorsión con panfletos exige 15.000 dólares a choferes de la cooperativa Las Palmas, sembrando miedo e incertidumbre en la movilidad urbana.

Un bus de la cooperativa Las Palmas retoma su recorrido en Esmeraldas, mientras choferes y pasajeros enfrentan la tensión de las amenazas extorsivas.

Un bus de la cooperativa Las Palmas retoma su recorrido en Esmeraldas, mientras choferes y pasajeros enfrentan la tensión de las amenazas extorsivas.Extra

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El amanecer de este lunes en Esmeraldas no trajo la calma habitual de un inicio de semana. En las calles del centro, los buses urbanos de la cooperativa Las Palmas comenzaron a rodar con la puntualidad que exige la rutina, pero bajo un ambiente cargado de tensión luego de ser víctimas de amenazas extorsivas.

El parque infantil Roberto Luis Cervantes, donde se concentra buena parte de la movilidad urbana, fue testigo de un día marcado por la incertidumbre. Los choferes salieron a trabajar con el mismo uniforme de siempre, pero con un peso invisible: el miedo.

La jornada estuvo precedida por un domingo casi paralizado: apenas una o dos unidades se atrevieron a circular, mientras la mayoría permanecía guardada en los patios de la cooperativa.

La razón fue un panfleto dejado en el sector de Potosí, acompañado de amenazas explícitas contra conductores y oficiales. El mensaje exigía el pago de 15.000 dólares bajo la consigna ‘plata o plomo’, advirtiendo que, de no cumplir, las unidades serían incendiadas y los trabajadores asesinados.

Choferes y buses de la cooperativa Las Palmas se concentran en Esmeraldas, en medio de la tensión por las amenazas extorsivas que afectan la movilidad urbana.

Choferes y buses de la cooperativa Las Palmas se concentran en Esmeraldas, en medio de la tensión por las amenazas extorsivas que afectan la movilidad urbana.Extra

El terror

La viralización del mensaje en redes sociales multiplicó la zozobra y convirtió la amenaza en un tema de conversación en cada esquina. “Salimos porque tenemos que comer, pero no sabemos si volveremos a casa”, confesó un conductor que pidió mantener su identidad en reserva.

Su voz temblaba mientras relataba cómo, al tomar el volante, repasa mentalmente las rutas seguras y los barrios que debe evitar. “Hoy no entramos a ciertos sectores que son más peligrosos. La gente nos espera, pero no podemos arriesgarnos”, añadió. A su lado, el oficial, encargado de cobrar los pasajes, asentía en silencio, consciente de que también está en la mira de los extorsionadores.

El coronel Armando Padilla Armas, jefe de la Subzona Esmeraldas, indicó que se reforzaron los controles con grupos motorizados y que se levantó información de inteligencia para identificar a los responsables.

“Estamos trabajando las 24 horas del día, con operativos constantes. La ciudadanía debe tener confianza y denunciar, incluso de forma anónima”, manifestó.

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