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¡42 años sin ver a Mariana!
Redacción Guayaquil
“El dolor que estoy sintiendo es tan amargo como mi vida. Lloraré siempre tu ausencia. Parece que ese es mi destino...”.
Las estrofas de esta triste canción resuenan en el hogar de una vecina de Ángela Olives Valencia, en la ciudadela Martha de Roldós de Guayaquil. Pero la melodía traspasa las paredes justo en el momento en que la mujer, de 87 años, comparte su historia con EXTRA.
Con la mano en el pecho, relata cómo fue la desaparición de una de sus hijas. Todo comenzó cuando Mariana Isabel Olives salió de casa una tarde de octubre, en 1974. “Dijo que iba a comprar azúcar, pero nunca más volvió”, comenta Ángela. “¡Mariana, ¿dónde estás, hija querida? ¡Te extraño y ya no puedo más!”, exclama la progenitora desde el interior de la pequeña casa de caña que le mandó a construir su nieta, hija de la desaparecida. La vivienda le fue dada como agradecimiento por haberla cuidado en ausencia de su madre. “Desde los seis años me tocó criarla, es mi consuelo”, manifiesta la octogenaria.