La alfombra roja de los Grammys le apostó al exceso: de lo creativo a la osadía
Según expertas hay muchos artistas que se visten “mal” a propósito. Entre más críticas genera un look, más tiempo permanece en tendencia

Karol G, su vestido azul de Paolo Sebastian fue aplaudido y criticado por las transparencias.
El mismo look ha marcado sus últimas apariciones públicas.
La alfombra roja de los 68th Grammy Awards, celebrados este 1 de febrero en el Crypto.com Arena de Los Ángeles, confirmó que el evento no solo premia a la música, sino también a la provocación visual. Detrás de los atuendos ‘rayados’ hay algo más que mal gusto: una estrategia de comunicación pensada para llamar la atención.
Para la diseñadora y asesora de imagen Mariana Burgos, cada traje en una gala de este nivel comunica una historia. “La vestimenta es un hilo conductor del mensaje que el artista quiere dar. Color, estructura, tejidos y silueta hablan antes que cualquier discurso”, explica.
Farándula
¿Crisis o separación? El matrimonio de Carlos José Matamoros genera polémica
Gisella Chávez
Por eso, cuando el mensaje visual no coincide con la intención artística, el resultado suele ser contraproducente, como ocurrió con Chappell Roan. “Muchos intentan mostrar arte, pero cruzan una línea peligrosa: pasan de lo creativo a lo vulgar”, señala Burgos, al referirse a diseños que, pese a tener buenos materiales y confección, fallan en el equilibrio entre forma y contenido.
Transparencias excesivas
Uno de los grandes protagonistas de la noche fue, sin duda, el uso excesivo de transparencias. Esta tendencia, dice, seguirá vigente hasta 2027, avalada por las grandes casas de alta costura de París. Sin embargo, advierte que no todas saben llevarla, como en el caso de Karol G.

Las artistas Meret Manon y Lara Rajj también vistieron con transparencias.
“El problema no es la transparencia, sino dónde y cómo se la usa. Puede estilizar o destruir un look”, afirma. Y es que, pese a cumplir con el dress code formal, algunos atuendos dejaron más al descubierto de lo necesario, restando sofisticación y desviando la atención del diseño.
Rechazo o escándalo
La consultora de imagen Isabel Monserrate, presidenta de la Asociación Internacional de Consultores de Imagen, lo dice sin rodeos: “Sí, muchos se visten mal a propósito. Es una estrategia de comunicación”.
"Cuando alguien se viste correcto, pasa desapercibido"
Explica que en eventos como los Grammy se aplica lo que se conoce como ‘etiqueta creativa’, una versión más flexible del protocolo tradicional que permite exageraciones pensadas para generar impacto. “Cuando alguien se viste correcto, pasa desapercibido. Pero cuando genera rechazo o escándalo, se vuelve viral. Y hoy, eso vende”, sostiene.
La polémica alimenta titulares, comentarios y reproducciones. “Entre más críticas genera un look, más contenido circula y más tiempo permanece el artista en la conversación pública”, explica. El problema, advierte, es la normalización de la falta de criterio estético y la confusión entre osadía y falta de respeto.