SUSCRÍBETE
Diario Extra Ecuador

Atendió a Julio Jaramillo y a sus 87 años este maestro peluquero de Guayaquil se viralizó

Hasta el Ruiseñor de América pasó por la tijera de Jorge Barros, de 87 años. Un video en redes sociales le atrajo clientes jóvenes

Don Jorge Barros le corta el cabello a Nicolás, quien prefiere la tijera frente a las tendencias actuales.

Don Jorge Barros le corta el cabello a Nicolás, quien prefiere la tijera frente a las tendencias actuales.CARLOS KLINGER / Extra

Diego Alfonso Alvarado Franco

Creado:

Actualizado:

En pleno centro de Guayaquil, la peluquería La Violetera mantiene viva la tradición con Jorge Barros Banda, maestro de 87 años que ha cortado el cabello por más de seis décadas.

(Lea también: Carro Limpio, el taxista que desafía la noche en los barrios más peligrosos de Guayaquil)

Paola Freire cruza desde Durán hasta el centro de Guayaquil, en Esmeraldas y Ayacucho, para el acostumbrado corte de su hijo Nicolás en La Violetera. Tiene 14 años y, pese a las modas actuales, prefiere la tijera de don Jorge Barros Banda, un peluquero de 87 años de edad que ha visto pasar generaciones enteras frente a su espejo.

Todo un ritual

“A mi hijo, desde pequeño, le ha encantado venir”, dice Paola, mientras observa el corte. “Este es el único lugar que él elige. Ve a sus amigos con esos cortes actuales de máquina, esos ‘raspados’, y no le gustan”.

Don Jorge no escucha del todo, pero para su trabajo no lo necesita, “gracias a Dios”. Su hijo Washington aclara que su padre ya ha perdido el 30 % de su audición. Pero sus manos siguen firmes: peinilla en la izquierda, tijera en la derecha. Su pulso es preciso. “Dense cuenta”, comenta Washington, con orgullo.

Al final, una hoja de afeitar desechable, espuma con aromas de antaño y movimientos precisos cierran el proceso. Es un ‘ritual’ repetido durante décadas. “A mí no me da miedo su edad; más bien confío en su experiencia”, señala Paola.

Su hijo lo confirma con su elección: quiere lo de siempre, aquel corte escalonado que repite desde que tenía dos años.

El oficio que heredó de su padre

Era la década del 50 cuando empezó a ‘peluquear’. Entonces, los cortes no eran tan variados como ahora. “Comencé a los 12 años, debajo de un árbol, en una silla y con una antigua maquinita de mano”, recuerda.

Washington observa el título de maestro peluquero que su padre obtuvo en 1968.

Washington observa el título de maestro peluquero que su padre obtuvo en 1968.CARLOS KLINGER / Extra

En diciembre de 1968 obtuvo su título como maestro de peluquería, aunque para entonces ya era un hombre de oficio. Lleva 67 años cortando cabello, pero su relación con la peluquería viene de familia.

Su padre, Alcides, también fue peluquero y trabajó hasta los 90 años, según recuerda su nieto Washington.

Hasta Julio Jaramillo se atendió en su silla

Antes de tener su propio local, trabajó en una peluquería en Rumichaca y 9 de Octubre. Allí, entre clientes habituales y figuras que luego serían leyenda, guarda uno de sus recuerdos más claros: las veces que le cortó el cabello a Julio Jaramillo Laurido.

“Él tenía unos 27 años”, dice, y mira la entrada, como si lo viera llegar otra vez. “Recuerdo cuando él cantaba. Era zapatero y decidió dedicarse únicamente a la música”.

No lo rememora como un ídolo distante, sino como a un cliente más. “Desgraciadamente, le ‘hacía’ mucho al trago, cosa que daña mucho a la gente”, lamenta.

" data-youtube-vid="" src="https://www.youtube.com/embed/" width="100%" frameborder="0" allowfullscreen>

Don Jorge marca distancia. “Yo he sido cero trago y cero cigarrillo”, asevera. No por moralismo, sino por disciplina. Por eso, explica, no llegaron a ser amigos. “Él llegaba a la peluquería y, como a mí no me gustaba el vicio, me hacía a un lado. Pero me tocaba cortarle”.

La Violetera

El nombre de su peluquería no es casual. Lo tomó de una película protagonizada por Sara Montiel en 1958 que le gustó mucho. Le pareció elegante, digno de un lugar donde el tiempo parece detenido.

Actualmente, el corte cuesta cinco dólares. “Viene con Quaker”, bromea. Es un guiño a las antiguas peluquerías, aunque no sea literal. En redes, más de uno llega preguntando por la famosa bebida.

Don Jorge Barros mientras acomoda sus herramientas en La Violetera.

Don Jorge Barros mientras acomoda sus herramientas en La Violetera.CARLOS KLINGER / Extra

“Mis clientes son de la tercera edad para arriba”, explica. Pero eso ya no es del todo cierto.

Volvieron los jóvenes a su peluquería

Hace un par de semanas, un video cambió la rutina. El creador de contenido Giovanny Reyes, conocido como El Anticuario, lo visitó. Entre conversación y tijeras surgió una coincidencia: Alcides, padre de don Jorge, había sido el primer peluquero de Reyes.

El video superó las 200 mil vistas en TikTok. “Me siento bien de compartir esas anécdotas”, expresa Barros, quien agradece que después del video le hayan ‘llovido’ clientes.

Lo inesperado fue quiénes llegaron. “La semana pasada les corté a unos 20 jóvenes, al menos. Todos pedían tijera”.

Para él, es una señal. “Parece que ya están dejando ese corte ‘raspado’”. Habla del ‘fade’, ese estilo degradado que surgió en la cultura afroamericana de los años noventa y que hoy es ‘pan de cada día’ en barberías de todo el mundo.

“Los jóvenes están volviendo a los cortes normales”, dice en referencia al estilo que “nunca pasará de moda”: el corte ejecutivo.

Hasta el fin

Don Jorge sonríe cuando habla del futuro. Tiene licencia de chofer profesional, pero nunca le interesó ese camino. Siempre se inclinó por la peluquería. No habla de retirarse, sino de seguir. “Espero cortar pelo hasta cuando pueda”, sentencia.

tracking