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Diario Extra Ecuador

Calor extremo en Guayaquil: advierten riesgos por temperaturas que superan los 40 °C

La ola de calor impacta en la salud y se agrava con factores como el hacinamiento y los cambios bruscos entre aire acondicionado y altas temperaturas

Guayaquil registra altas temperaturas durante la ola de calor en la Costa ecuatoriana.

Guayaquil registra altas temperaturas durante la ola de calor en la Costa ecuatoriana.MIGUEL CANALES / ARCHIVO

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El calor en Guayaquil está pasando factura. No se trata solo de incomodidad: las altas temperaturas registradas en las últimas semanas tienen efectos directos en la salud de la población.

(Te puede interesar leer: Calor extremo en Guayaquil: sensación térmica alcanza los 40 °C este 12 de abril de 2026)

De acuerdo con datos preliminares de investigadores vinculados a la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), durante marzo y abril la ciudad ha superado de forma sostenida los 40 °C. Incluso, se han registrado picos de hasta 44,75 °C en marzo y más de 43 °C en abril, con jornadas consecutivas en niveles considerados de riesgo.

El impacto inmediato en el organismo

El neumólogo Juan Calderón explica que el impacto es inmediato. “El primer efecto es la deshidratación”, señala. A medida que la temperatura supera los 40 °C, el cuerpo pierde su capacidad de regular el calor de forma eficiente, lo que puede derivar en golpes de calor, mareos y desmayos.

Pero los efectos no se quedan ahí. El especialista advierte que el calor también incide en el sistema respiratorio. El aire caliente irrita los bronquios, puede provocar broncoespasmos y agravar enfermedades como el asma o la bronquitis. Además, la deshidratación espesa las secreciones, lo que facilita infecciones respiratorias.

El especialista explicó que el calor extremo también afecta al sistema respiratorio.

El especialista explicó que el calor extremo también afecta al sistema respiratorio.ANDREA REAL

En consulta, dice Calderón, ya se observa un repunte de enfermedades nasales, bronquiales y alérgicas. “Las ronchas duran más, la picazón aumenta y los síntomas respiratorios se exacerban”, añade.

Los efectos, además, son acumulativos. Calderón advierte que, de mantenerse estas condiciones, en los próximos cinco años podría registrarse un incremento sostenido de enfermedades respiratorias, cardíacas y alérgicas en los guayaquileños.

El choque térmico: del aire acondicionado al calor

A este escenario se suma un factor cotidiano que agrava los síntomas: el cambio brusco de temperatura entre espacios con aire acondicionado y el exterior.

El uso de aire acondicionado expulsa calor al exterior y contribuye a elevar la temperatura en la ciudad.

El uso de aire acondicionado expulsa calor al exterior y contribuye a elevar la temperatura en la ciudad.CANVA / REFERENCIAL

Pasar de ambientes fríos a temperaturas superiores a los 30 o 40 °C afecta directamente a las vías respiratorias. La nariz y los bronquios, que actúan como primera barrera, deben adaptarse rápidamente a ese contraste, lo que puede generar congestión nasal, irritación e incluso lo que se conoce como rinitis no alérgica .

Este “choque térmico” también puede hacer que se exacerben síntomas en personas con condiciones previas. Aunque muchas veces se atribuye al aire acondicionado la causa de enfermedades respiratorias, el especialista aclara que el problema real son los cambios bruscos de temperatura, que alteran los mecanismos de defensa del organismo

El índice de calor

El análisis se basa en el índice de calor, un indicador que combina temperatura y humedad para representar lo que el cuerpo humano percibe realmente. Este parámetro clasifica el riesgo: a partir de 39,44 °C se considera un nivel de “peligro”, y por encima de 51 °C, “peligro extremo”.

Durante marzo y abril, Guayaquil ha permanecido en rangos de peligro sin periodos de recuperación, ni siquiera durante la noche. El calor acumulado en el asfalto y las edificaciones prolonga la sensación térmica hasta aproximadamente las 22:00.

El índice de calor registrado en la investigación alcanzó un pico de 43,63 °C el 12 de abril.

El índice de calor registrado en la investigación alcanzó un pico de 43,63 °C el 12 de abril.CANVA / REFERENCIAL

Factores de riesgo y grupos vulnerables

Las condiciones urbanas intensifican el problema. El hacinamiento, la falta de ventilación y la necesidad de permanecer en espacios cerrados con aire acondicionado aumentan el riesgo de enfermedades respiratorias. A esto se suma la exposición laboral en exteriores, donde el calor eleva la probabilidad de deshidratación y desmayos.

Incluso actividades cotidianas, como hacer ejercicio al aire libre, se ven limitadas. “Nadie va a hacer actividad física con temperaturas por encima de los 40 grados”, advierte el especialista, lo que también impacta en la calidad de vida.

Los grupos más expuestos son los niños y adultos mayores. En los menores, la capacidad de regular la temperatura es limitada; en los mayores, el calor agrava condiciones cardiovasculares preexistentes.

Recomendaciones para enfrentar la ola de calor

Frente a este escenario, la principal medida es la hidratación constante con agua. Se recomienda evitar bebidas alcohólicas o azucaradas, reducir la exposición al sol —especialmente entre las 10:00 y las 16:00— y priorizar espacios ventilados o con sombra.

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