Guayaquil: ¿Por qué el diseño de la ciudad empeora el sofocante calor?
Especialista advierte que la falta de áreas verdes y el exceso de cemento crean "islas de calor" que elevan la temperatura

Ciudadanos se protegen del calor en Guayaquil.
El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) advirtió que las temperaturas en Guayaquil alcanzarán los 34 °C, superando el promedio habitual.
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Esta cifra se traduce en una sensación térmica que ha llegado hasta los 40 grados, pero el problema real va más allá del pronóstico climático.
El cemento: el enemigo silencioso
Especialistas señalan que el intenso calor es también consecuencia del diseño urbano. Liliana Carbonell, consultora en eficiencia energética y arquitectura sustentable, explica que materiales como el hormigón y el asfalto absorben y almacenan radiación solar. Esto, sumado a la alta densidad de edificios y la escasez de sombra, genera un efecto acumulativo que dispara la temperatura ambiental.
Este fenómeno, denominado “isla de calor urbana”, ocurre cuando la ciudad no logra disipar el calor eficientemente, especialmente durante la noche. “El calor que actualmente experimenta Guayaquil no puede entenderse únicamente como un fenómeno climático”, enfatiza Carbonell.

'Harto' calor se ha sentido en Guayaquil en estos primeros días de abril.
Barrios más calientes y desiguales
El impacto del calor no se distribuye de manera uniforme. Según la experta, existen sectores más expuestos debido a su configuración urbana. Se trata, principalmente, de zonas con alta presencia de superficies impermeables como el asfalto y el hormigón, y con escasa vegetación.
A esto se suma el llamado “calor antropogénico”, generado por actividades humanas como el transporte, la industria y el uso de aires acondicionados, que expulsan aire caliente al entorno.
Además, el aumento de días al año con temperaturas máximas extremas se proyecta hacia 2040. Según el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOT), para ese periodo sectores como Monte Sinaí, Pascuales, El Chorrillo y Pampa de Pijío, así como parroquias como Tenguel, Posorja y El Morro, registrarán más jornadas de calor intenso
Un problema estructural
Para Carbonell, la situación actual no es coyuntural. “Es el resultado de años de planificación urbana que no incorporó variables climáticas”, afirma. La falta de ventilación, el exceso de superficies duras y la insuficiente cantidad de áreas verdes han agravado el problema con el paso del tiempo.

La escasez de áreas verdes intensifica las altas temperaturas en la ciudad.
Soluciones urgentes
Frente a este escenario, la arquitecta plantea medidas inmediatas que podrían reducir el impacto del calor en la población. Entre ellas destaca la generación de sombra en espacios públicos mediante arborización, cubiertas ligeras o estructuras temporales.
También sugiere el uso de techos y pavimentos reflectivos para disminuir la absorción de calor, así como la recuperación de la ventilación urbana y la implementación de infraestructura verde en zonas críticas.
“El problema no es solo cuánto ha subido la temperatura, sino cómo la ciudad se adapta a escenarios climáticos futuros que tendrán condiciones más extremas”, concluye.