Nunca habían visto tanta comida junta: la escena que emocionó a todo un barrio en Guayaquil
Tras la publicación de su historia en EXTRA, lectores solidarios hicieron llegar alimentos, pañales y ayuda económica a la familia Ortiz

Timoteo Ortiz se sorprendió cuando llegó la ayuda hasta su casa en la Reinaldo Quiñónez.
La historia de Timoteo Ortiz y su familia, publicada en la edición de EXTRA del 24 de marzo, tuvo eco entre nuestros lectores, tanto en Ecuador como fuera del país, quienes estuvieron pendientes de su situación.
Timoteo no puede ver; su esposa Victoria no camina y está postrada en su cama; su hija Victoria, de 16 años, es madre soltera de una niña de 5 meses que perdió a su padre; y Milagro, la pequeña de 10 años, es un ángel en la vida de todos ellos. Viven en la cooperativa Reinaldo Quiñónez, en el noroeste de Guayaquil

Pese a la adversidad, Timoteo Ortiz y su esposa Victoria se aferran al trabajo, la fe y la esperanza para seguir adelante.
El amor al prójimo de los lectores de EXTRA no tiene límites. Siempre tienen una mano solidaria. A pocas horas de la publicación, comenzaron a contactarse. “Esto es para ellos”, decían. Se trataba de tres sacos repletos de comida, un quintal de arroz y dulces para las pequeñas, además de fundas de pañales e incluso ayuda económica.
Mototaxi ‘cargadita’
Ellos no salen de la cooperativa Reinaldo Quiñónez, así que la misión era llegar hasta allá, lo cual no resultó fácil. Para ello, contamos con la ayuda del pastor Ángel Matamba, conocedor de este sector que está prácticamente al final de Guayaquil.
Llegamos hasta la parte baja y luego vino lo más duro: alcanzar la casa de los Ortiz. Una mototaxi era la única opción. El pequeño vehículo, ‘cargadito’ de productos, subió dos empinadas cuestas hasta arribar a la humilde vivienda. La familia no sabía que íbamos, y eso lo hizo aún más especial.

La ayuda llegó en una moto taxi cargada hasta la Cooperativa Reinaldo Quiñónez.
La casa está en una quebrada. Timoteo, con su bastón, se encontraba afuera, pues había salido por unos plátanos para el almuerzo. Escuchó la voz del equipo de EXTRA junto al pastor Matamba. “¿Son ustedes los que vinieron la otra vez?”, nos preguntó.
Le dimos una respuesta afirmativa y le explicamos el motivo de la visita. Con su bastón tocó los sacos de comida y expresó: “Dios mío, esto sí es una bendición. No lo puedo creer. Que Dios ayude a todos los que nos dan la mano”.
La felicidad con los regalos
Llamó a sus dos hijas, quienes subieron por un callejón empinado. Ambas quedaron boquiabiertas. La comida había llegado. Tania, la bebé de cinco meses, estaba en brazos, sin saber que ya tenía pañales para más de un mes.
La felicidad se reflejaba en sus rostros. Una vecina comentó: “Nunca he visto tanta comida junta. Gracias a la gente de EXTRA por venir, porque por acá nadie viene”. Timoteo, emocionado, agregó: “No sé qué decir. Esto jamás lo soñamos. Gracias, Dios sabe que no estamos solos”.

Doña Victoria no se puede mover, necesita de una silla de ruedas.
Al despedirnos, las palabras de Milagro, llenas de fe, quedaron marcadas: “Gracias por todo, gracias por venir hasta acá, gracias por no olvidarse de nosotros. Ustedes han sido los únicos en venir, pero no nos olviden”.
Lectores de lujo
La ayuda ha sido un gran alivio para los Ortiz, pero todavía necesitan más apoyo. Lectores como Johan Orellana, Diego Valladolid, Franklin Benavides, Juan Carlos Rodríguez y Wilson Muñoz se hicieron presentes. Asimismo, Douglas Balarezo ofreció donar una silla de ruedas.
Quienes deseen colaborar pueden comunicarse con Victoria al 0994194319 o al correo ruizj@granasa.com.ec