Necesitan ayuda: familia lucha contra la pobreza y la enfermedad en Reinaldo Quiñónez, Guayaquil
Timoteo Ortiz, quien perdió la vista, lucha cada día por sostener su hogar en condiciones precarias. Cuando llueve, su vivienda se convierte en un río

En el norte de Guayaquil, la historia de Timoteo Ortiz conmueve. Perdió la vista hace 26 años, pero no las ganas de salir adelante.
Timoteo Ortiz, un hombre que perdió la vista hace 26 años, vive en la cooperativa Reinaldo Quiñónez, en Guayaquil, junto a su esposa, quien no puede caminar, y sus hijas. En medio de condiciones precarias, la familia enfrenta inundaciones cada vez que llueve, mientras lucha diariamente por subsistir y solicita ayuda para mejorar su situación. Necesitan ayuda.
Para llegar a su casa se debe sortear un camino lleno de lodo por más de 20 minutos. Tras escalar una cuesta rocosa, aparece la pequeña vivienda, hecha con tiras y tablas de madera. Alrededor hay arbustos, árboles, tierra… y soledad.
Adentro está Timoteo, quien perdió la visión hace 26 años: no ve nada. Se apoya en un bastón. Vive con su esposa, Victoria Olaya (69), quien tiene problemas en la columna que no le permiten caminar. Está postrada en una cama.
Junto a ellos está su hija de 16 años, también llamada Victoria, madre soltera de una bebé de 5 meses. El padre de la niña murió al poco tiempo de su nacimiento.
Necesitan ayuda
Ahí también vive Milagros, su otra hija (10), quien guía a su padre en la venta de cloro y, a veces, de sobrecamas por el sector. Además, es quien le lee la Biblia todos los días.
Un ‘río’ en la casa
El invierno ha sido cruel, dicen. Cuando llueve, el agua entra y pasa por debajo de las dos camas. A eso se suman los mosquitos, el calor, la precariedad... Timoteo muestra el piso de tierra por donde corre ese ‘río’ que inunda su hogar, levantado con lo que ha podido en un terreno que le donaron.
La vivienda es de un solo ambiente y el techo de zinc está tan bajo que el calor convierte el lugar en un sauna. “La vida es dura, pero hay que trabajar, y lo haré hasta que Dios me dé vida”, afirma con seguridad.
Milagros es un ángel. Es quien lo acompaña cuando sale a vender el desinfectante. Cuenta que él mismo prepara el cloro y que a veces le toca buscar los envases. Para completar los ingresos, también venden colas en casa.

Doña Victoria no se puede mover, necesita de una silla de ruedas.
Los días de Victoria, la madre, transcurren en un solo lugar: sentada sobre la cama. “Trato de moverme, pero el dolor en la columna es tan grande que debo quedarme aquí y hacer todo lo que pueda, pero sentada”, relata. El perro Dember es su compañero.
Victoria, la hija, no puede salir a trabajar porque debe cuidar a su bebé y a su madre. Lamenta que la violencia criminal se haya llevado al padre de su hija, dejándolas aún más vulnerables.

Timoteo Ortiz pide ayuda social desde la Cooperativa Reinaldo Quiñónez. FECHA: 20/03/2025 AG-AGENCIA AG-PERIODISTA
Lo que necesita
El cuarto, que funciona como cocina, sala y dormitorio, necesita de todo: comida, ropa y dinero para impulsar el pequeño negocio.
En el terreno, con la venta de cloro y la ayuda de varias personas, han logrado colocar puntales y levantar una pared de cemento en un espacio de 4x4 metros, que representa una esperanza para dejar la casucha. No tienen idea cuando podrían tenerla para habitarla.
“Sé que Dios trajo a EXTRA aquí. Sueño con tener mi silla de ruedas para poder moverme”, dice con esperanza.
Si está en sus posibilidades ayudar a esta familia, se puede coordinar llamando al número de Victoria: 0994194319 o al correo ruizj@granasa.com.ec