Madre de Bastión Popular pide ayuda para salvar a su hija con 6 enfermedades: "Me desalojarán"
Mayra reclama por falta de médicos y medicinas en Hospital Francisco de Icaza Bustamante, donde se atendía. La menor necesita cuidados urgente

Mayra Canales sostiene a su hija, en el interior de su vivienda en Bastión Popular.
Llega con paso firme, empuja la silla de ruedas como si la fuerza de sus brazos pudiera vencerlo todo. Mayra Canales, 44 años, guayaquileña, madre soltera. Carga algo más que a su hija discapacitada: trae un manojo de papeles arrugados y la última reserva de esperanza que le queda.
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Su voz suena enérgica. Apenas se sienta, empieza a hablar. “Ella nació con hidrocefalia, con muchas complicaciones”, dice, y sus ojos se cristalizan. Hace una pausa y rebusca con manos temblorosas en una maleta gastada. “Espéreme, déjeme buscarle el diagnóstico… Lo siento, siempre se me alteran los nervios”, se disculpa.
Su hija mayor, de 14 años, tiene seis diagnósticos: parálisis cerebral espástica, defecto del tabique auricular, desnutrición proteico-calórica severa, disfagia, enfermedades de la tráquea y los bronquios no especificadas y epilepsia.
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Su cuerpo es frágil, la piel se pega a los huesos, pero una de sus manos se mueve con curiosidad. A ratos, acaricia el cabello de su madre.
La hermana menor, de 13 años, vive en Milagro (Guayas) con su abuela. La rutina de hospitales, crisis y noches en vela hizo imposible que ambas permanecieran juntas.
Hospital Francisco de Icaza Bustamante en posible crisis
Durante años, Mayra llevó a su hija al Hospital del Niño Dr. Francisco de Icaza Bustamante. Allí, recuerda, había médicos y medicinas. Pero desde hace un año y dos meses todo sería distinto.
“Me dijeron que se han ido los neurólogos, (tampoco hay) ni cardiólogos, ni terapistas. Dicen que habrá pronto, pero nada. Ella necesita atención urgente por sus convulsiones”, lamenta.

El dolor no le cabía en el pecho. En las instalaciones de EXTRA, la madre rompió en llanto.
El 9 de febrero pasado, EXTRA expuso en sus páginas el deterioro de esa casa de salud. Madres reunidas denunciaron falta de medicamentos, problemas en la infraestructura y hasta el temor por una bacteria. Desde el 29 de enero se solicitó información oficial. El 26 de febrero este Diario insistió. Hasta el cierre de esta publicación, la respuesta no llegó.
Están a poco de ser desalojadas por deuda
La urgencia médica no es su única batalla. “Me siento desesperada porque no tengo donde vivir”, confiesa. Alquila un cuarto en Bastión Popular y debe tres meses de arriendo. “La dueña ya me quiere botar”.
La menor, que estaba tranquila, se inquieta y emite sonidos suaves. Mayra la alza en brazos como si fuera una bebé. Se calma.

La joven también presenta un cuadro crítico de desnutrición.
Antes la madre vendía caramelos en la Bahía y, aunque el oficio “no daba mucho”, lograba unos pocos dólares diarios. Cuando su hija empeoró, dejó de salir. Ahora la cuida a tiempo completo. No tiene con quien dejarla. Una tía, a veces, le regala víveres. “Pero cada vez se me hace más complicado porque la bebé crece”,.
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Recibe el Bono de Desarrollo Humano, pero apenas alcanza para parte del alquiler y los servicios básicos.
“Ella está incómoda, su silla de ruedas ya es vieja. Solo en su camita está bien. Llora. En las noches se ahoga porque se le suben secreciones”. El miedo no la deja dormir: vigila cada respiración, cada sonido. Aparte, la epilepsia puede aparecer sin aviso.
Ayuda: Si desea brindar su apoyo a Mayra y a su hija, puede contactarla a los números 098 106 7589 - 095 970 3961