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Diario Extra Ecuador

Esperó 7 meses y casi queda ciego: EXTRA lo contó y 'se perdió un barrio' fue operado

Víctor Guarín, conocido por una entrevista con José Delgado, fue intervenido luego de que el MSP le diera largas a su operación

Víctor Guarín, segundos después de salir del quirófano por su cirugía de cataratas.

Víctor Guarín, segundos después de salir del quirófano por su cirugía de cataratas.Francisco Flores / Extra

Diego Alfonso Alvarado Franco

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La madrugada se le hizo larga. Víctor Guarín Marín apenas logró dormir y no porque sintiera dolor, sino por temor a quedarse ‘ruco’ y perder la hora. A sus 69 años, aquella ansiedad no tuvo que ver con lo desconocido, sino con la espera que, por fin, parece terminar. Después de siete meses de trámites, oscuridad y tropiezos, entrará a cirugía.

Se mueve despacio, como ya es costumbre. Lleva puestas unas chanclas gastadas y una pijama color oliva recién estrenada que reservó para este día. No es ropa cualquiera: es la que eligió para operarse de cataratas.

La clínica a la que lo derivó el Ministerio de Salud Pública (MSP) le confirmó que solo intervendrían el ojo derecho. El izquierdo quedará para después, aunque eso es suficiente para don Víctor. “Este es el que manda, el derecho”, explica. El otro, dice, nunca fue del todo suyo.

Desde niño ve mal con el izquierdo tras un accidente jugando con cañas que simulaban ser espadas. Creció así, aprendió a mirar el mundo con un solo ojo útil y a no extrañar lo que nunca tuvo.

Don Víctor, mientras esperaba por su turno en la clínica donde fue atendido.

Don Víctor, mientras esperaba por su turno en la clínica donde fue atendido.Francisco Flores / Extra

Volver a ‘camellar’

Durante meses, la oscuridad avanzó de a poco. Primero dejó de distinguir rostros, luego letras, después buses. Cruzar una calle se volvió un acto de fe, así como cocinar sin quemarse. No recuerda el momento exacto en que la luz empezó a apagarse; solo sabe que ocurrió despacio, hasta volverse casi total.

Mientras aguarda, piensa en lo que vendrá después. No en descanso ni celebraciones; piensa en trabajar, en volver a leer las cartas de la baraja española, en retomar su oficio, donde lo llamaban ‘el mago blanco’.

Un viejo amigo suyo, el comunicador Luis Fernando Anangonó, le ayudará a mostrar su trabajo en redes sociales. Hablaron de Instagram, de consultas por llamada, de adaptarse a lo digital.

Cuando se bromea con cómo se presentará en redes, vuelve inevitablemente el recuerdo del video que lo persigue desde hace años: el intercambio con el periodista José Delgado, aquel “se ha perdido un barrio” que lo inmortalizó. Él se ríe ahora, pero entonces no le causó gracia. Por eso descarta usar ese apodo. “No quiero que me cojan a la ‘chacotada’”, comenta sonriendo.

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Lo que quiere volver a ver

Cuando se le pregunta qué es lo primero que quiere ver al recuperar la visión, no menciona objetos ni personas concretas. Habla del mundo. De la ciudad. De Guayaquil. Recuerda una noche en la avenida de las Américas, la luna al fondo y las luces extendiéndose sobre la ciudad. Quiere volver a ver un paisaje así.

“Uno no aprecia la visión hasta que la pierde”, reflexiona, sin dramatizar. Habla de lo difícil que ha sido depender de desconocidos en la calle y vivir con la oscuridad casi absoluta. De los peligros y de los silencios incómodos que implica el no ver.

Después del quirófano

Es lunes 19 de enero y a las 09:30 entra a quirófano. Hora y media después, la puerta del consultorio se abre. Don Víctor sale tomado del brazo de una joven familiar que lo acompañará en los días de recuperación.

Don Víctor preparaba sus propios alimentos pese a su escaza visión, por lo que sufrió varios accidentes que pudieron ser fatales.

Don Víctor preparaba sus propios alimentos pese a su escaza visión, por lo que sufrió varios accidentes que pudieron ser fatales.FRANCISCO FLORES / Extra

En el ojo derecho lleva gasas bien sujetas. No parece que, minutos antes, los médicos le practicaron la facoemulsificación, el procedimiento con el que fragmentan y retiran el cristalino opaco para tratar la catarata.

Alegre, sereno y sorprendido, relata: “No sentí nada. Yo ni me di cuenta de que ya me habían operado”. Agrega que los médicos le advirtieron que la recuperación no es inmediata, que la visión se irá aclarando con los días. Aun así, la esperanza ya está ahí.

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En esta tercera entrega del caso, que EXTRA ha seguido desde que Víctor Guarín describía todo lo que veía como una “constante neblina”, el proceso finalmente avanzó.

Durante meses, el MSP le dio largas al asunto, sin fijar una fecha para la cirugía, pese al gran deterioro de su visión. Tras las publicaciones, el trámite se aceleró y la operación llegó. “Tanta espera me costó un ojo de la cara”, dice con gracia antes de rematar: “Gracias a EXTRA. Les estaré siempre agradecido”.

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