De sufrir acoso laboral a emprender con $40: La historia de ‘Medusa’ en Guayaquil
Dayana Yagual transformó una liquidación mínima y una carreta vieja en un exitoso negocio de fideos en la Juan Montalvo, norte de la ciudad

AG - GRANASA ag-periodistasEl negocio es atendido por Dayana y sus familiares, quienes laboran con ella desde la apertura.
Dayana Yagual, de 24 años, dice ser la personificación de la persistencia: emprendió desde muy joven y logró establecer un negocio de comida rápida a base de fideos instantáneos, invirtiendo 200 dólares de un ‘cachuelo’ y 40 dólares que le sobraron de su liquidación.
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La joven, quien perdió a su madre cuando tenía nueve años y quedó bajo el cuidado de sus abuelos, inició su emprendimiento en enero pasado, cuando notó que tan solo tenía 40 dólares luego de ser despedida, según ella, por represalias en la empresa donde laboraba.
El salto de la oficina al emprendimiento por acoso
“Denuncié a mi antiguo jefe con Recursos Humanos por acoso laboral y todo fue tornándose más difícil. Decidí renunciar, pero me enteré que también querían desvincularme de la empresa”, cuenta. Luego, al ser quien suple los gastos de su familia, conformada ahora por su hermano y su abuela, debió buscar una nueva oportunidad de trabajo. Sin embargo, esta nunca llegó de manera formal.
“Me puse en contacto con mi expareja, que ahora es otra vez mi pareja, y tuvimos la idea. Empezamos todo desde cero: la carreta estaba arrumada como basura donde una tía, otro exhibidor era una zapatera oxidada”, menciona entre risas la joven, quien ahora tiene su puesto en la cooperativa Juan Montalvo, en el noroeste de Guayaquil.
La búsqueda de materiales para su negocio fue incansable: iba a las viviendas de sus familiares para ver qué cosas no usaban y se las pedía como colaboración para el emprendimiento. Así logró reunir lo necesario para iniciar. “Me tocó lijar, pintar, recorrer mercados para tener lo que hoy ya es parte de nuestra puesta en escena”, menciona en referencia a la temática de su ‘nego’: la caricatura Bob Esponja.

Los clientes llegan desde otros sectores de Guayaquil y cantones cercanos como Durán y Nobol.
Sobre eso, en cambio, explica que tiene que ver con su apodo: a ella le dicen Medusa porque fue el nombre que le puso a su bicicleta de BMX, en honor a la serie infantil. “Yo hacía BMX y un día no la encontraba en el skate park. Grité en medio de la pista si alguien había visto a la medusa y se enteraron. Luego, ese fue mi sobrenombre”, relata.
Economía circular y apoyo familiar
En este emprendimiento ella labora con varios integrantes de su familia en la cocina, preparando los platillos con fideos, Doritos, queso y carne; o también en la atención a los clientes, que llegan de distintos sectores de Guayaquil. “Algunos vienen a decir que nos han visto en redes y llegan para conocer el negocio y porque les gusta mi vibra. Vienen por las dos cosas”, confirma emocionada.