De la ficción a lo real: estalla una 'guerra civil' de chimpancés que desconcierta a la ciencia
Una violenta división entre chimpancés en Uganda sorprende a la ciencia y reabre el debate sobre el origen de la guerra en humanos

Una 'guerra civil' entre chimpancés en Uganda revela niveles de violencia y organización que sorprenden a la ciencia.
Lo que antes era una sola comunidad ahora es un escenario de guerra total. En el Parque Nacional Kibale, en Uganda, una de las mayores comunidades de chimpancés del mundo —con cerca de 200 individuos— se fragmentó en dos facciones enemigas tras décadas de convivencia. La ruptura no fue repentina, sino el resultado de años de tensiones acumuladas
Desde 2015, los investigadores comenzaron a notar cómo subgrupos internos dejaban de interactuar, evitaban ciertas zonas y rompían vínculos sociales que antes eran clave para la cohesión del grupo.
Para 2018, la separación ya era total: dos territorios, dos jerarquías y cero contacto entre ambos bandos. El resultado fue devastador: antiguos aliados convertidos en enemigos mortales. Lo que antes era un espacio compartido se transformó en una frontera vigilada y disputada.
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Ataques coordinados y violencia sistemática
Este conflicto no es una simple pelea entre animales: es guerra organizada. Los científicos han documentado ataques planificados, patrullajes en grupo y emboscadas dirigidas contra miembros vulnerables del bando rival.
🚨GRAVE - Primatólogos detectam a primeira guerra civil entre chimpanzés. pic.twitter.com/PAe8g770L5
— SPACE LIBERDADE (@NewsLiberdade) April 10, 2026
Las cifras son escalofriantes. Entre 2018 y 2024, una de las facciones llegó a matar de forma recurrente a machos adultos e incluso crías, con ataques constantes que superan los niveles habituales de violencia en chimpancés.
El objetivo parece claro: eliminar al enemigo. En total, al menos dos decenas de chimpancés han muerto en este conflicto, aunque los científicos creen que la cifra real podría ser mayor.
El origen del conflicto: una sociedad que colapsa
La causa principal no sería la falta de recursos, sino la ruptura social. Investigaciones de más de 30 años revelan que cambios en el liderazgo, muertes de individuos clave y tensiones jerárquicas debilitaron la cohesión del grupo.
La desaparición de figuras mediadoras fue clave y perjudicial para el entorno de los chimpancés. Algunos machos que mantenían la paz entre subgrupos murieron, lo que provocó un vacío de poder y el surgimiento de nuevas rivalidades.

La muerte de líderes y la ruptura de vínculos sociales desencadenaron el conflicto interno
Este caso demuestra algo inquietante: cuando los lazos sociales se rompen, incluso dentro de una comunidad altamente cooperativa, causan un colapso que radica en violencia de parte de esos chimpancés derivando en comportamientos poco usuales a consecuencia de falta de un líder.
Un caso que recuerda a El planeta de los simios

El conflicto ha sido comparado con “El planeta de los simios” por sus similitudes en organización y violencia
La realidad parece sacada del cine. Este conflicto ha sido comparado con la saga de El planeta de los simios, donde grupos de simios se organizan, se dividen y entran en guerra por poder y supervivencia. Las similitudes son inquietantes. En ambas historias hay jerarquías, alianzas, traiciones y luchas territoriales.
Sin embargo, la diferencia es que aquí no hay ficción: no hay lenguaje humano ni armas, pero sí estrategias, coordinación y violencia estructurada. Este paralelismo ha impactado a la comunidad científica y al público.
Porque muestra que comportamientos que solemos considerar 'humanos' o 'cinematográficos' pueden surgir de forma natural en nuestros parientes evolutivos más cercanos.

Aunque no usan lenguaje ni armas, los chimpancés muestran estrategias y coordinación que evidencian una violencia sorprendentemente estructurada
¿Ha ocurrido antes algo similar?
Sí, pero casi nunca dentro de un mismo grupo. Este tipo de 'guerra civil' es extremadamente raro. Los científicos estiman que una división así ocurre aproximadamente cada 500 años.
El caso más famoso ocurrió en los años 70 en Tanzania. En el Gombe Chimpanzee War, documentado por Jane Goodall, una comunidad se dividió y uno de los grupos exterminó completamente al otro tras años de violencia.
También ha habido guerras entre grupos distintos. En el mismo Uganda, entre 1998 y 2008, chimpancés mataron a miembros de comunidades vecinas para expandir su territorio, lo que demuestra que la violencia territorial no es nueva.
Pero este caso es diferente. Aquí no se trata de enemigos externos, sino de antiguos compañeros que compartían vida, territorio y relaciones.

Casos previos como la guerra de Gombe en los años 70 muestran que la violencia entre chimpancés no es nueva
¿Un reflejo de la naturaleza humana?
Este caso reabre una de las preguntas más incómodas de l a ciencia: ¿la guerra humana tiene raíces evolutivas profundas? Para los científicos, esto no es coincidencia. Los chimpancés comparten gran parte de su ADN con los humanos, lo que sugiere que la violencia organizada podría ser una herencia evolutiva.
Los paralelismos son claros. División interna, lucha por poder, eliminación del rival y control territorial son elementos presentes tanto en este conflicto como en guerras humanas.
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Un espejo inquietante de la humanidad
Este conflicto no solo impacta por su brutalidad, sino por lo que refleja sobre nosotros. Lo ocurrido en Uganda evidencia que la violencia organizada, la lucha por el poder y el control del territorio podrían tener raíces evolutivas compartidas con los chimpancés, mostrando patrones sorprendentemente similares a los humanos.
Sin embargo, a diferencia de ellos, los humanos podemos elegir. Este caso no solo revela de dónde podría venir la violencia, sino que plantea una pregunta clave: si la entendemos, ¿por qué seguimos repitiéndola?