Opinión
Cartas al Director
Una reflexión para mujeres
Cuatro mujeres llegaron a una reunión vistiendo ropas indecentes que mostraban exageradamente sus cuerpos. El líder del lugar les dio un vistazo y les dijo que se sentaran. Luego mirándolas fijamente a los ojos, les lanzó un “sermón”:
“Señoras, todo lo que Dios ha hecho valioso en este mundo está bien cubierto y es difícil de ver, encontrar o conseguir. Por ejemplo, ¿dónde puedes encontrar los diamantes? En el fondo de una cueva, cubiertos y protegidos. ¿Dónde se encuentran las perlas? En el fondo del océano, cubiertas y protegidas en una hermosa concha. ¿Dónde puedes encontrar oro? Abajo de la tierra, cubierto con capas de roca. Para conseguirlo hay que trabajar duro y cavar profundo”.
Volvió a mirarlas fijamente y les dijo:
“Tu cuerpo es sagrado y único. Eres mucho más preciosa que el oro, los diamantes y las perlas; por lo tanto debes estar cubierta tú también”. Y agregó: “Si mantienes tus minerales preciosos como el oro, los diamantes y las perlas profundamente cubiertos, una empresa minera con la maquinaria necesaria celebrará años de amplia exploración. Primero se pondrá en contacto con tu gobierno (la familia), firmará contratos (matrimonio) y los extraerá profesionalmente (matrimonio civil). Pero si dejas que tus minerales preciosos estén en la superficie de la tierra, atraerán a un gran número de mineros ilegales para venir y explorar de forma ilegal”.
“¡Vístete bonito, pero decente! Tu cuerpo es hermoso, tu cuerpo es un tesoro y algún día un buen hombre, merecedor de descubrirlo, se sentirá dichoso de hacerlo”. Ab. Elio Roberto Ortega Icaza