Opinión
Cartas al Director
Liz, por favor, desbloquéanos...
Liz y Fer eran unos simples desconocidos hasta que su ‘historia’ se viralizó en las redes sociales, gracias a un cartel colgado en el paso a desnivel de la avenida Kennedy de Guayaquil: “(sic) Liz, por favor, desbloquéame, soy Fer”. La aparente represalia que aisló a esta persona del entorno de la otra mantuvo en vilo a los internautas al punto de rogarle a no sé quién que levantara aquella cortina de hierro que los separaba en ese mundo virtual, donde definitivamente transcurre nuestra cotidianidad. Sin embargo, ninguno de ellos los (o las) había visto jamás, tampoco conocían el origen del problema. Pero eso era lo de menos, porque en esas fértiles tierras cibernéticas la lógica física es prácticamente innecesaria. La cosa se puso tan dramática que las marcas comerciales aprovecharon el tráfico en las redes y ofrecieron premios a la pareja, que iban desde combos de comida a noches de motel. Entonces surgió la duda de si detrás había una campaña publicitaria orquestada, porque las reacciones de las empresas fueron tan rápidas y originales que no parecían casuales, a menos que tengamos a los creativos publicitarios más brillantes del planeta. Tampoco parece una coincidencia que justo en el momento en que el (o la) tal Fer colgó el cartel, las cámaras de videovigilancia de la zona estuvieran en mantenimiento. Aunque quién sabe, quizás Fer tuviera información privilegiada para no dejar rastro documental de su arrepentimiento. El final de este idilio es incierto hasta ahora, pese a que alguien se aprovechó de la situación y colgó una foto en la que dos personas se atribuyeron esas identidades. Es curioso como una situación, por demás singular, haya generado tanto interés, que logró distraernos de lo que ocurría en nuestras narices.
Por: Juan Manuel Yépez