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Opinión

Cartas al director: “¡Barco a la vista!”

Sin duda ese grito a todo pulmón y con agitar de banderas y sonrisas será la “calle de honor” que formarán los ecuatorianos no solo de Posorja.

Sin duda ese grito a todo pulmón y con agitar de banderas y sonrisas será la “calle de honor” que formarán los ecuatorianos no solo de Posorja, sino de otras latitudes, cuando los navíos “post Panamá” -llamados así por su enorme tamaño y calado (para aprovechar la nueva amplitud del Canal de Panamá) cuando pasen frente a Posorja, que también ampliará su capacidad y profundidad, para llegar al Puerto de Guayaquil.

No está demás recordar que hace fúúú, Posorja era el balneario más visitado y había el Vapor Bolívar que los fines de semana organizaba viajes bailables. Partía de Guayaquil la tarde del sábado y a eso de las 8 de la noche estaba en Posorja alegrando a los moradores que acudían a saludar a los viajeros y recibir “pomas de agua” que era entonces un tesoro apetecido.

La estrechez del canal de Posorja determinó ampliar de ancho y profundidad, que estará a cargo de una empresa de Dubái.

El viejo canal cederá a la moderna tecnología para que los enormes buques de pasajeros vean las riberas a la entrada de Guayaquil y la carga que hayan traído o estén por llevar, así como los pasajeros embarcados en ese tour-crucero.

Los beneficios son para todo el país porque demandará más mano de obra y, de la misma manera serán más rápidas las exportaciones o importaciones sin necesidades de los trasbordos actuales.

Por Vicente Flores L.