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Opinión

Cartas al director: Yo me voy a Cuenca...

oy milagreño a mucha honra, pero gozo visitando Cuenca, la tierra del paraíso, con sus valles y montañas, con sus ríos y mesetas a 3 horas por El Cajas.

Pero antes quiero darle un fuerte abrazo por sus 42 años a EXTRA, el Diario de mayor circulación del Ecuador. Franco y sincero, sin hipocresías. Por eso el pueblo lo prefiere.

Soy milagreño a mucha honra, pero gozo visitando Cuenca, la tierra del paraíso, con sus valles y montañas, con sus ríos y mesetas a 3 horas por El Cajas, admirando su poético esplendor navegando por entre las cimas de las montañas en medio de unas nubes brumosas que me imaginan el mar con sus horizontes azulados y silenciosos.

A lo lejos y al fondo los ríos y riachuelos que emergen de la montaña con ansias de visitar igual que yo el valle de Paucarbamba.

Viajar a Cuenca es como visitar una bella ciudad de Europa. Sus encantos son tan naturales y su gente tan cordial y generosa que me recuerdan a Naomi Long Madgett con su poema: “Yo en tu caso no estaría pendiente de las plantas, tantos cuidados y atenciones podrían hacerle daño. Deja que la tierra que has removido descanse y espera que se seque antes de regarla, la hoja tiende a buscar su propio camino, deja que ella misma busque la luz del sol”.

Voy tras la ciudad tradicional, tras el río Tomebamba de mis recuerdos, mi universidad, mis iglesias, tras esa cultura milenaria que se mezcla en el folclor y la artesanía, la ciencia y la cultura, uno es todo y todo es uno en Cuenca.