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Diario Extra Ecuador

Opinión

Columnas: Milagro y las inundaciones

Soy milagreño de alma, vida y corazón. Tuve el honor de nacer en las orillas del río Milagro cerca de una pequeña playa.

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Soy milagreño de alma, vida y corazón. Tuve el honor de nacer en las orillas del río Milagro cerca de una pequeña playa. Aún recuerdo el árbol que nos servía de trampolín para “clavar” como pelícanos en su lecho, casi sin hacer olas porque éramos expertos nadadores. Sé de los berrinches de Milagro en invierno y para los niños era una alegría el invierno porque este hermoso río crecía y nos invitaba a nadar.

Ahora la situación cambió. Cuando nací. Milagro tenía 20 mil habitantes, hoy tiene 10 veces más y se permitió que se poblaran sus laderas. Hoy el río lo veo en verano negro y flaco, y en algunos inviernos se desborda; pero no son las aguas limpias y claras de aquel entonces, ahora son plomizas y llenas de microbios.

Hay que amar con locura a esta querida ciudad para vivir en ella, ahora se nos viene la contaminación de las aguas servidas que hay que evitar no bañándose en el río ni en las calles. Hay que lavarse las manos y los pies todo el día, hervir el agua antes de ingerirla, eliminar los mosquitos para evitar el dengue, que tantos dolores de cabeza ocasionan. No he visto casos de paludismo, ni sika, ni tétanos por la brillante labor epidemiológica que realizan las autoridades y trabajadores de la salud. Ojo con la influenza invernal o estacional. Hay que prevenirla con vacunas, porque puede ser mortal en niños y en personas de la tercera edad.

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