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Opinión

Columnas: Cuenca está de fiesta

Visitar Cuenca es trasladarse a la capital ecuatoriana de la cultura, por su historia, gastronomía, artesanías, pero sobre todo por el talento que recorre sus calles.

La hermosa Cuenca, la Atenas del Ecuador, rodeada por cuatro ríos, cuna de grandes artistas y laureados poetas, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1999 por su belleza colonial, está de fiesta y celebra sus 197 años de independencia, jornada cívica e histórica en la que se recuerda la liberación del yugo español.

Visitar Cuenca es trasladarse a la capital ecuatoriana de la cultura, por su historia, gastronomía, artesanías, pero sobre todo por el talento que recorre sus calles, demostrado por honorables e importantes hombres y mujeres que han destacado en la política, el deporte, la escritura, las artes y las ciencias a través de la historia ecuatoriana.

Visitar Cuenca es también trasladarse a uno de los iconos turísticos del país. El patrimonio natural representa el 70% de su territorio, siendo el Parque Nacional Cajas uno de los lugares más representativos.

Además, el patrimonio cultural representado en su centro histórico con los museos, parques e iglesias, se combinan con la ciudad moderna y pujante de gente amable y hospitalaria, escogida por muchos jubilados, tanto ecuatorianos como extranjeros, especialmente de los Estados Unidos, para pasar allí sus últimos años.

La industria y el comercio han permitido el desarrollo económico de la ciudad, según datos de la Cámara de Industrias.

El 11,5% de la población económicamente activa se emplea en el sector primario, 28,3% en sector industrial y el 51,4% en el sector de servicios.

Por todo esto y más es considerada uno de los pilares fundamentales del Ecuador.

¡Que viva Cuenca! ¡Que viva su gente!