Opinión
Correos electrónicos delatores
Desde que se aprovechó la electricidad y desde que las velas sirven solo para adorar santos, el uso de esta energía que electrocuta ha sido muy variada. En vez de la horca o la guillotina francesa (que tanto usaron Robespierre y Fouché), en la Yoni se usa la silla eléctrica.
El gobierno correísta le dejó como herencia a Lenín, a más de la deuda impagable, el dinero electrónico que desde el próximo año podrá ser manejado por los bancos privados y no solo por el Central.
En cuanto a la comunicación entre humanos ya no se mandan mensajes a través de telegramas o telefoneamos, que desaparecieron por obsoletos. Y las cartas metidas en un sobre y enviadas por el Correo del Estado dicen que cada vez son menos.
Y es que con el ingreso de la informática a la tecnología de punta, dentro del mundo actual, con computadoras o smartphones que son más pequeños que la pantalla chica, los correos electrónicos, también llamados “e-mail” se han puesto a la moda. Así, la gente tiene la oportunidad de “cartearse” sin andar usando esferógrafos o lápices (mucho menos pluma y tintero).
Pero esta manera de comunicarse tiene también sus riesgos porque se trata, en definitiva, de cartas abiertas que las puede leer cualquier hijo de vecina y no solo los destinatarios. Por ello el “man” de la Justicia, Gustavo Jalkh, anda en apuros por haberse descubierto uno de estos mensajes electrónicos en los que, al parecer, se revelaba que el semidifunto Rafico es quien le daba órdenes a los jueces, haciendo caso omiso de la independencia de poderes.
Habrá que ver en qué termina todo este entuerto que, a lo mejor, produce cambios en la dama ciega de la balanza... (FCV)