Opinión
Cuidado con los subsidios
La eliminación parcial del subsidio a los combustibles es un polémico tema que ha vuelto a la palestra nacional en los últimos días. El anuncio lo realizó el presidente Lenín Moreno como parte de las medidas para disminuir el gasto estatal. Más de 3 mil millones de dólares al año representan los subsidios entre gas, gasolina y diésel.
Como una “operación de alto riesgo” expertos califican al retiro de subsidios en este sector, pues si el país no está realmente preparado puede generar un malestar social e inestabilidad política. Si bien la aplicación inmediata de esta medida sería un beneficio directo para la recaudación fiscal, se debe revisar el verdadero costo social y económico para el bolsillo de los ecuatorianos, porque, sea como fuere, los subsidios representan la transferencia de recursos del Estado a los ciudadanos que, sin importar la clase social de la cual provengan, merecen recibir este beneficio.
Este tema ha sido objeto de estudio por parte de otros gobiernos; sin embargo, la falta de claridad hacia la ciudadanía con respecto al desmantelamiento de los subsidios, en dichas ocasiones generó un pánico colectivo que obligó a suspender las propuestas.
El país atraviesa un momento en el que no se puede encarecer el nivel de vida, sino más bien plantear propuestas que creen un verdadero incentivo para los sectores productivos y exportadores, quienes están en capacidad de generar ingresos reales a la economía.
Esta medida requiere un análisis profundo desde la perspectiva de que la política económica y fiscal debería estar siempre orientada a propender al bienestar general de los ciudadanos.