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Opinión

Desde la redacción: ¡El teatro del absurdo!

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No hay peor ciego que el que no quiere ver. Las cosas que pasan en este país deberían ser consideradas para el teatro del absurdo, en el que seguramente el dramaturgo rumano Eugène Ionesco encontraría una inagotable fuente de inspiración. Es que aquí es muy fácil hacerse el gil a la hora de rendir cuentas, sobre todo cuando de billete se trata. El guión es muy simple: Primero salta el escándalo, luego llegan los homenajes y palmaditas en la espalda para apoyar al ‘caído’ y finalmente se produce el gran escape en las narices de las autoridades, quienes luego dirán sin inmutarse que no entienden cómo se les voló si prometió que volvería, que solo iría a una fiesta y regresaría para dar la cara a la justicia. En estos tiempos, la dinámica se ha convertido en una especie de patrón del poder para deshacerse de la papa caliente. Las denuncias de la corruptela en Petroecuador tocaron a otro duro del oficialismo, Carlos Pareja Yannuzzelli, quien tuvo todo el tiempo del mundo para desaparecer como Mandrake del territorio nacional, gracias a que se enteró -nadie sabe cómo- de que iban por su cabeza por un depósito de un millón de dólares en sus cuentas bancarias. En este caso, ¡cuánto demoró la justicia recopilando pruebas!, así que fueran para todo. Lo mismo ocurre en el caso de la transmisión que hicieron los medios del Gobierno de la convención de Alianza PAIS, en la que se lanzó la candidatura de Lenín Moreno. Nadie sabe quién la ordenó y mucho menos quién la pagó, pero seguirán lanzándose la pelotita hasta que el tema se diluya. Ahí sí, ni la Supercom, y mucho menos el Cordicom, actuarán de oficio, como les gusta hacer con los medios privados para hacer puntos ante el presidente. Ya se vienen las elecciones, ahí los quiero ver.