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Opinión

Desde la redacción: El chuchaqui de las pascuas

Ya llegó el niñito, pero en medio de escándalos que han marcado este 2016.

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Ya llegó el niñito, pero en medio de escándalos que han marcado este 2016. Pero como todos estamos en una especie de trance navideño, las travesuras de algunos funcionarios del régimen han pasado casi de agache. Tanto así que, en medio de novenas y villancicos, uno de los ‘duros’ de Carondelet no sabía cómo explicar que dizque Odebrecht, la multinacional brasileña de la construcción, ha sobornado con harto ‘guiso’ a funcionarios desde 2007 hasta la actualidad. Se lo notaba confundido, absorto por esta nueva papa caliente -la otra es Petroecuador y quién sabe cuántas más aparecerán- que les quema la boca, al punto de confesar que esto es incompresible, cuando lo que no se logra entender es cómo no se han dado cuenta de que en este país crecía la cifra de nuevos ricos. El niñito, en su inocencia, creyó que tanta convulsión era por su nacimiento, pero la verdad es que ya mismo empieza la campaña y los que sabemos no saben qué hacer para tapar tanto bodrio. Verán que ya mismo desaparecen los coimados de Odebrecht, entre tanta leguleyada que les dará tiempo para irse de vacaciones, como llaman ahora a la fuga. Segurito que ahora la culpa será de los periodistas, que se meten donde no los llaman y arman escándalo para favorecer a no sé qué poder fáctico que los quiere tumbar. Por suerte no necesitan de mayor cosa para que los indecisos se confundan más. Los otros candidatos también andan tibiecitos por tanta Navidad, así que por ahí tampoco está la cosa. Lo cierto es que, una vez más, se ha demostrado para qué sirve la ley mordaza: Para anular la denuncia -porque el delito jamás será un asunto privado- y que usted, amigo lector, cene tranquilo y no se entere de nada. Así están las navidades en la tierra de nadie.