Opinión
Los ecuatorianos no somos así
Han pasado ocho días desde que el Gobierno anunció la conformación de brigadas para controlar la situación legal de los inmigrantes venezolanos en las calles del país, luego de que una mujer fuera asesinada por un extranjero en Ibarra. Lo increíble es que en ese lapso nadie ha salido a explicar semejante desliz, que dejó un tufo a xenofobia que se siente hasta ahora y cuyas consecuencias fueron nefastas para la población llanera. El hecho de que uno de los suyos haya cometido un execrable crimen a vista y paciencia de la Policía no significa que esto sea un capital exclusivo de su cultura. Aquí también agreden y matan a las mujeres, nuestros propios migrantes han sido protagonistas de femicidios en Europa, pero a ninguno de esos gobiernos se le ocurrió estigmatizarnos o cerrarnos las puertas por el hecho de ser ecuatorianos. Es increíble que no entendamos que la violencia contra la mujer no tiene nada que ver con la nacionalidad, sino con el machismo imperante en nuestras sociedades. Conozco a venezolanos muy buenos y generosos que durante la última semana han preferido no hablar en los buses y pasar desapercibidos para no tener que cargar con la culpa de un delito que no cometieron. Fue terrible ver cómo primero los golpeaban y humillaban, sin que nadie hiciera nada para evitarlo, y luego se solidarizaban con ellos en las redes sociales por la crisis política que se vive en esa nación. No puede ser que en esta tierra, cuyos hijos también tuvieron que emigrar, se persiga al extranjero en lugar de ayudarlo a construir una nueva vida. Perdónenme, pero los ecuatorianos no somos así.