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Opinión

Editorial: Discapacidad a la moda

Esta emergencia sanitaria que causó el coronavirus parece que no solamente ha traído contagios y muertes, sino también una serie de escándalos que se van descubriendo de a poco y que, de una manera u otra, están relacionados con el Ministerio de Salud.

El caso de Daniel Salcedo fue esta vez el detonante para que se descubriera la irregularidad de emisión de carnés de discapacidad fraudulentos, ya que él había adquirido uno y de esta manera importó un vehículo de alta gama exonerado de impuestos, y varios de sus allegados, entre ellos su hermano, también han hecho lo mismo. Ahora se sabe que son miles de personas las que se han beneficiado en los últimos años de las bondades de este documento y, entre esas personas, aparecen nombres de figuras políticas y personajes de la televisión.

Es evidente que la red de corrupción hospitalaria va más allá de la adquisición de insumos médicos para combatir esta pandemia y que estos actos ilícitos empezaron mucho antes de la emergencia sanitaria. 

El carné de discapacidad tiene una serie de beneficios arancelarios que van más allá de la importación de mercadería y vehículos de alta gama libres de impuestos. También se da al portador rebaja en los servicios básicos, rebaja o excepción de impuestos, devolución del IVA por parte del SRI, indemnización por despido intempestivo, entre otras cosas, que a más de un vivaracho les abrió los ojos.

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