Editorial: Elección clave bajo la lupa
El concurso para fiscal general arranca oficialmente, pero rodeado de dudas e irregularidades que amenazan su legitimidad y generan desconfianza desde el inicio

La elección de Fiscal General de Ecuador está bajo la lupa.
El pueblo tiene que estar ‘ojo pelado’. La elección del nuevo fiscal general todavía no arranca oficialmente, pero ya da señales de que viene con ruido y desconfianza encima. No es exageración: todo apunta a que, sea quien sea el elegido, su legitimidad nacerá golpeada y bajo sospecha.
Cuando un proceso empieza enredado, el resultado casi siempre termina igual. Y en este caso, el problema no es solo el nombre que pueda salir del concurso, sino las dudas que rodean a quienes están a cargo de organizarlo. La comisión ciudadana que debe liderar esta elección llega manchada por irregularidades que no han sido aclaradas, algo que pesa (y mucho) en un cargo tan sensible como el de fiscal general.
Lo sensato sería que las autoridades corrijan el rumbo, limpien el proceso y devuelvan algo de credibilidad a una elección que debería ser intachable. Pero si algo ha demostrado el Consejo de Participación Ciudadana es que la seriedad no siempre es su fuerte. Todo indica que el concurso seguirá adelante como si nada, haciendo de cuenta que las alertas no existen.
La vigilancia ciudadana sigue siendo clave. La Fiscalía es un botín apetecido por el poder político y, mientras el sistema lo permita, intentarán meter mano. Por eso, solo la presión pública puede marcar un límite.