Editorial: La malnutrición pasa factura
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Editorial: La malnutrición pasa factura

Los malos hábitos alimenticios, en unos casos por limitaciones económicas y en otros por el facilismo y desconocimiento, están empujando a la sociedad ecuatoriana a una malnutrición crónica que tendrá graves consecuencias futuras.

La preocupante estadística de que el 27 % de los niños menores de 2 años sufre desnutrición crónica en el país debe llamar a la reflexión de todos los sectores, porque la malnutrición no solo se da por la carencia de recursos para comprar alimenticios, sino por el consumo de dietas inapropiadas, con planes de alimentación de baja calidad nutricional, en los que se privilegia el consumo excesivo de grasas y carbohidratos ante el consumo de proteínas, vitaminas, minerales y fibra.

La malnutrición empieza desde las madres gestantes que evitan el consumo de ácido fólico (vitamina B9) como si este no fuera esencial para la formación del bebé. No es cuestión de tomar fármacos, sino de consumir vegetales verdes como brócoli, espinaca, acelga; o granos, como los frejoles, las habas y arvejas.

La ciencia ha fundamentado que la nutrición durante el embarazo y los dos primeros años de vida es básica para el desarrollo. No hacerlo produce daños físicos y cognitivos irreversibles que afectarán no solo la salud, sino el desarrollo intelectual durante el resto de la vida.