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Opinión
Editorial: Nuestra meta es recuperar Guayaquil
De un tiempo acá el civismo guayaquileño ha venido sufriendo serios debilitamientos y crisis.
De un tiempo acá el civismo guayaquileño ha venido sufriendo serios debilitamientos y crisis. Las causas de esta situación son múltiples: indiferencia de las élites, despreocupación de las organizaciones sociales y políticas, débil visión estratégica de sus autoridades y gobernantes locales, etc. Sin embargo, lo fundamental radica en la ausencia de una clara perspectiva de futuro. La mayoría de sus dirigentes han sido inmediatistas y han puesto únicamente énfasis en el desarrollo local de corto plazo. Pero, la pregunta fundamental que se hacen los guayacos, que piensan sobre todo en el futuro, es hacia dónde va Guayaquil y hacia dónde hay que enrumbarla para que pueda asegurar su progreso y desarrollo en el mañana.
Urbanistas y gentes de diferente especialización concuerdan en que a Guayaquil, sus autoridades, sus elites directivas, les hace falta dotarse de una perspectiva y visión estratégica hacia el futuro. Esto requiere que los distintos dirigentes se comprometan a comprender qué es lo que requiere la ciudad hacia el futuro. Entendiendo que es una sociedad, una economía que no se agota nunca en lo urbanístico.
Eso requiere un mayor compromiso tanto de la ciudadanía, sus gobernantes, así como de la totalidad de sus líderes.