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Opinión

Editorial: nuevos aires en las fiestas octubrinas

Sin duda, ahora se respiran en el país nuevos aires octubrinos.

Sin duda, ahora se respiran en el país nuevos aires octubrinos. La celebración del 9 de Octubre durante casi una década era el homenaje al gobernante dejando de lado la celebración propiamente octubrina.

Hoy el actual inquilino de Carondelet comparte el homenaje que se debe a Guayaquil con su Alcalde, quien antes era reprochado por el gobernante que se creía un semidios, y en vez de unirse patrióticamente hacía una celebración por su lado dejando al Municipio aislado de los homenajes oficiales del centralismo.

La parada militar fue una demostración del valor, de disciplina y del honor puestos al servicio de la patria. Las Fuerzas Armadas demostraron su poderío en las formaciones de tierra, aire y mar con la presencia de miles de soldados que marcharon con toda gallardía.

Que el espíritu de comprensión, de solidaridad y de respeto no desaparezcan del país durante al menos el gobierno actual porque la patria es de todos y no de un grupo privilegiado que tomó el poder y lo mantuvo durante 9 años, usando muchos de los recursos del Estado, indebidamente.

Guayaquil ha demostrado siempre que es solidario con los destinos nacionales y su Cabildo ha dado pruebas de esa solidaridad patriótica.